Los autos de Dolly Parton y las historias que ocultan
Los Cadillac de Dolly Parton marcan hitos personales: desde su graduación hasta regalos familiares y una donación firmada al museo
Los autos de Dolly Parton y las historias que ocultan. Crédito: Imagen generada por Gemini | Cortesía
Detrás de la imagen glamurosa de Dolly Parton existe una relación casi sentimental con los automóviles, especialmente con la marca Cadillac. Sus vehículos no han sido simples medios de transporte: han marcado hitos personales, expresado gratitud familiar y acompañado el tránsito desde las montañas de Tennessee hasta el estrellato mundial.
La preferencia por los Cadillac se remonta a sus orígenes humildes. Cuando empezó a generar ingresos significativos, una de las primeras decisiones fue asegurar el bienestar de sus padres. A su padre le regaló una camioneta y a su madre un Cadillac. El gesto con ella se convirtió en tradición: cada pocos años cambiaba el modelo por uno nuevo para que siempre dispusiera de un vehículo fresco. Aun así, conservó uno de aquellos Cadillac como recuerdo sentimental y solo lo sacaba en ocasiones especiales.
El Cadillac que marca el inicio de una carrera
Entre los modelos más significativos figura el Cadillac Series 62 de 1964. Ese año Dolly se graduó de la secundaria y comenzó el camino que la llevaría a la fama. El sedán representa el momento exacto en que la joven de las Smoky Mountains dio el salto hacia una vida distinta.

Una fotografía icónica la muestra junto al vehículo, capturada por el fotógrafo Jim Herrington, y refuerza el valor simbólico que el auto aún conserva en su historia personal.
Un DeVille que pasó de uso diario a pieza de museo
Durante una década, Dolly utilizó un Cadillac DeVille d’Elegance de 1997 de color blanco perla. El sedán de lujo la acompañó en desplazamientos cotidianos por Tennessee y en visitas a Dollywood, lejos de los focos de los escenarios.
En octubre de 2008 lo donó al Hollywood Star Cars Museum de Gatlinburg. Como detalle personal, firmó los reposabrazos antes de entregarlo, convirtiendo el interior en un objeto con huella directa de la artista. El vehículo se exhibió como testimonio de su trayectoria y permitió a los visitantes conectar con una faceta más discreta de su personalidad.
El Escalade híbrido y la evolución del gusto
Después de desprenderse del DeVille, Dolly actualizó su movilidad con un Cadillac Escalade Hybrid de 2009. El SUV combinaba el lujo característico de la marca con una propuesta más eficiente, alineada con un momento en que los híbridos empezaban a ganar terreno.

Los detalles técnicos concretos de esta unidad permanecen poco documentados, lo que mantiene cierto misterio alrededor del modelo que eligió en esa etapa.
Un Camaro de competición como homenaje
Aunque no forma parte de su colección personal, existe un Chevrolet Camaro de carreras preparado como tributo. El ejemplar número 2 debutó en la carrera Alsco 300 con un diseño en tonos rosados que incorporaba la imagen de Dolly, la marca Dolly Records y referencias a Dollywood, el DreamMore Resort y la Imagination Library. El homenaje refleja cómo su figura trasciende la música y llega incluso al mundo de la competición.

Los Cadillac de Dolly Parton funcionan como capítulos de una biografía escrita sobre ruedas. Cada uno concentra un momento de superación, generosidad o consolidación. Desde el Series 62 vinculado a su graduación hasta el DeVille donado al museo y el Escalade que marcó una etapa posterior, los vehículos ilustran una relación coherente con el éxito: celebrarlo sin olvidar de dónde se viene y compartir los frutos con quienes acompañaron el camino.
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