¿El calor puede dañar los neumáticos? Aquí te respondemos

Las altas temperaturas hacen que el asfalto pueda alcanzar 140 °F con solo 80 °F ambientales, por lo que los neumáticos pueden sufrir daños

Las temperaturas extremas pueden afectar a los neumáticos

Neumático en verano.  Crédito: Imagen generada por Chat GPT | Cortesía

Las temperaturas en algunas ciudades de Estados Unidos suben con gran fuerza en estaciones como el verano. En el caso de los autos, tienen algunas afectaciones, unas pequeñas y otras a las que hay que prestar atención si no se toman las medidas correspondientes. Uno de estos elementos son los neumáticos del auto que pueden estar sometidos a temperaturas extremas sobre el asfalto.

Una temperatura ambiente de alrededor de 80 °F puede parecer elevada, pero es perfectamente manejable para un automóvil. El problema es que el pavimento puede calentarse mucho más. Según expertos, el asfalto puede alcanzar aproximadamente 140 °F bajo estas condiciones, lo que puede producir posibles daños con el tiempo a los neumáticos, dependiendo de las circunstancias.

Las temperaturas extremas pueden afectar a los neumáticos

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Desgaste irregular en los neumáticos.
Crédito: Shutterstock

Los neumáticos están construidos para aguantar y resistir cualquier tipo de clima y adversidad. Sin embargo, el comportamiento de estos cambia dependiendo de las temperaturas donde se desplazan. El calor extremo no derrite los neumáticos, pero puede incrementar su temperatura, modificar la presión de inflado y acelerar determinados procesos de desgaste. 

Los neumáticos están fabricados mediante un proceso denominado vulcanización, en el que las moléculas del caucho se combinan químicamente con azufre para conseguir un material más resistente y duradero. Una vez completado este proceso, el neumático no puede simplemente regresar a su composición original debido al calor ambiental, de manera similar a como no podemos convertir nuevamente un pan horneado en la masa original.

Aunque el neumático no se derrita, las temperaturas elevadas pueden afectar su funcionamiento y aumentar el estrés al que están sometidos sus componentes internos. Y existe un factor que los conductores deberían vigilar especialmente: la presión de aire.

La temperatura modifica la presión de los neumáticos

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Crédito: Shutterstock

Una regla práctica utilizada para explicar la relación entre temperatura y presión indica que por cada aumento de 10 °F en la temperatura, la presión puede incrementarse aproximadamente 1 PSI. A la inversa, por cada descenso de 10 °F, la presión puede disminuir aproximadamente 1 PSI.

Además, un neumático puede perder alrededor de 1 PSI al mes por causas naturales. Esto significa que un vehículo que circula durante el verano con una presión que ya era inferior a la recomendada puede encontrarse en una situación más exigente cuando aumentan las temperaturas y se acumula calor durante la conducción.

Cuando un neumático tiene una presión inferior a la recomendada por el fabricante, sus componentes internos deben flexionarse más durante la conducción. El acero, los materiales compuestos y el caucho que forman la estructura del neumático trabajan constantemente mientras la rueda gira. Una presión insuficiente puede incrementar esa flexión y generar calor adicional.

Ese calor puede contribuir al deterioro interno del neumático y aumentar el riesgo de una falla. El problema puede pasar desapercibido porque un neumático puede estar ligeramente por debajo de la presión recomendada sin que necesariamente se encienda inmediatamente la luz de advertencia del sistema de monitoreo de presión.

No se debe reducir la presión para compensar la alta temperatura

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Pantalla digital del inflador mostrando la presión en tiempo real.
Crédito: Shutterstock

Cuando un neumático se calienta durante la conducción, su presión aumenta. Eso puede llevar a algunos conductores a pensar que deberían liberar aire para compensar ese incremento. La presión recomendada por el fabricante está establecida para los neumáticos en frío. Si se libera aire de un neumático caliente, cuando este vuelva a enfriarse podría terminar con una presión demasiado baja.

Eso puede aumentar la flexión del neumático durante el siguiente trayecto y, precisamente, favorecer el sobrecalentamiento que se intentaba evitar. Por eso, se debe comprobar la presión cuando los neumáticos estén fríos y se debe utilizar siempre el valor recomendado por el fabricante del vehículo. La cifra correcta normalmente aparece en una etiqueta situada en el marco de la puerta del conductor, aunque también puede encontrarse en otras zonas indicadas por el fabricante.

Las altas temperaturas contribuyen a reventones

Desgaste de llantas
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Crédito: Shutterstock

El calor por sí solo no significa que un neumático vaya a reventar. El problema aparece cuando se combinan diferentes factores. Un neumático con baja presión puede generar más calor debido a la flexión. Si además la temperatura exterior es elevada, el pavimento está caliente y el vehículo circula durante mucho tiempo a velocidad elevada, la temperatura de funcionamiento puede aumentar todavía más.

Añade una carga pesada, un viaje de cientos de millas y un neumático que ya presenta desgaste o daños internos y el margen de seguridad puede reducirse considerablemente. Por eso, las vacaciones de verano son un momento especialmente importante para revisar los neumáticos antes de emprender un viaje largo.

Un neumático desgastado o en mal estado tiene más riesgo de daño

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Grietas, ampollas, abultamientos, cortes o desgaste excesivo pueden ser señales de que un neumático ya no está en condiciones adecuadas para circular. Este tipo de daños, con las altas temperaturas, hace que sea más vulnerable, lo que puede hacer que las grietas se extiendan más y se reviente. 

Los neumáticos de invierno son más vulnerables al calor

Los neumáticos de invierno están concebidos para trabajar en temperaturas bajas. Su compuesto más orientado al frío puede desgastarse más rápidamente cuando se utiliza durante periodos prolongados de altas temperaturas. Con temperaturas elevadas, el caucho de un neumático de invierno puede calentarse más rápidamente y deformarse, poniendo en riesgo su estado físico.

Por ello, es importante que, cuando las temperaturas suben y las carreteras estadounidenses comienzan a calentarse, mantener los neumáticos correctamente inflados y en buen estado sea un deber para mantener la seguridad. En conclusión, el calor no daña los neumáticos, pero sí afecta su funcionamiento.

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