Adiós a la regularización de autos chocolate: reglas para 2026
Esto implica el cierre de la vía rápida que operó en los últimos años y el regreso al control aduanero rígido, donde el agente aduanal vuelve a ser obligatorio.
Adiós regularización autos chocolate 2026: nuevas reglas y costos. Crédito: Shutterstock
El decreto de regularización de autos chocolate llegó a su fin en 2026 y con él desaparecen las facilidades administrativas y fiscales que permitieron legalizar miles de vehículos con trámites simplificados y pagos reducidos.
Ahora todo propietario que quiera legalizar un auto usado de procedencia extranjera deberá hacerlo mediante el esquema de importación definitiva tradicional, con reglas más estrictas y costos mucho más altos.
De tarifa plana a impuestos completos
Durante la vigencia del decreto, muchos automovilistas solo pagaban un aprovechamiento de 2,500 pesos méxicanos para regularizar su unidad, una especie de amnistía fiscal que buscaba ordenar el parque vehicular y mejorar la seguridad pública. En 2026 esa tarifa plana desaparece y entra de lleno la carga completa de contribuciones: IGI (Impuesto General de Importación), IVA y honorarios del agente aduanal.

Importar de forma legal un sedán modelo 2018 deja de costar “unos cuantos miles” para ubicarse fácilmente por encima de 35,000 o 40,000 pesos mexicanos, dependiendo del valor comercial del auto. Con estos montos, traer autos de gama baja o de bajo valor ya “no es negocio”, porque los costos fijos del trámite se comen cualquier margen de ahorro o reventa.
VIN, T-MEC y autos asiáticos: lo que sí pasa y lo que no
Otro cambio clave para 2026 es el foco en el origen del vehículo, determinado por el VIN (número de identificación vehicular). Para aprovechar plenamente el marco del T-MEC, sólo entran en condiciones favorables los autos cuyo VIN comienza con números del 1 al 5, es decir, fabricados en Norteamérica.
En contraste, unidades con VIN que inician con J (Japón), K (Corea) o W (Alemania) enfrentan aranceles punitivos que pueden llegar hasta alrededor del 50%, lo que vuelve su importación extremadamente costosa o, simplemente, inviable en términos comerciales. Apostar por comprar un vehículo asiático pensando en “regularizarlo como antes” es hoy, en muchos casos, tirar el dinero, porque las nuevas reglas cierran la puerta a la vieja flexibilidad del decreto.
Años modelo permitidos: ni muy viejos ni muy nuevos
La ventana de años modelo también se ajusta y se vuelve más estricta en 2026. Para quienes buscan nacionalizar un vehículo y llevarlo al interior de la República, solo se consideran elegibles los modelos 2017 y 2018.

Si la intención es dejar el auto en la franja fronteriza, el rango es algo más amplio y va de 2017 a 2021. Los modelos más antiguos, como un 2010, que antes podían encontrar salida gracias al decreto de autos chocolate, ahora quedan fuera del marco legal y solo podrían cruzar de forma irregular, con el consecuente riesgo de decomiso y sanciones por parte de las autoridades.
Requisitos, documentos y la nueva realidad del propietario
Además del impacto económico, la legalización en 2026 viene acompañada de una lista de requisitos formales que ya no admiten atajos. Entre los documentos indispensables destacan el título de propiedad original, identificación oficial vigente, CURP, Constancia de Situación Fiscal, comprobante de domicilio y fotografías claras del VIN para la prevalidación.
El vehículo también debe cumplir con las normas ambientales vigentes, superando revisiones como el smog check, ya sin la “vista gorda” que muchos percibían durante la etapa del decreto. Ante este escenario, la recomendación para quien piensa comprar un auto usado en Estados Unidos es contundente: sin pedimento de importación definitiva ni presupuesto sólido para impuestos reales, lo más prudente es no comprometer el patrimonio con un vehículo que podría quedar atrapado en la irregularidad.
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