Autos eléctricos de tracción trasera pueden ser un riesgo en el hielo
Muchos conductores de automóviles eléctricos están viviendo derrapes inesperados en la nieve. El riesgo más grande está en la tracción trasera.
Autos de tracción trasera tienen menos agarra en hielo. Crédito: tkyszk | Shutterstock
El invierno en Estados Unidos ha puesto de manifiesto el riesgo de los autos eléctricos con tracción trasera al conducirlos en hielo y nieve. Se han reportado múltiples accidentes y conducción inestable con muchos autos eléctricos que tienen en común la tracción trasera. A diferencia de otros autos eléctricos, los que tienen tracción trasera están teniendo problemas de agarre en zonas con nieve y hielo.
Según expertos, el principal problema de los autos eléctricos de tracción trasera es su frenado regenerativo. Aunque el frenado regenerativo es bastante útil, está haciendo que en condiciones de hielo y nieve, el frenado y el agarre no sean tan eficientes como los autos de tracción delantera o total. Si bien la mayoría son de alto rendimiento, algunos más económicos también la incorporan.

Autos eléctricos de tracción trasera en la mira por bajo agarre en hielo y nieve
Las marcas han puesto la tracción trasera en muchos modelos eléctricos debido a un menor costo de producción, mejor eficiencia energética y mayor autonomía. Sin embargo, al momento de llegar el invierno, muchos se han dado cuenta de que la tecnología del frenado regenerativo no es óptima bajo estas circunstancias.
Por qué el frenado regenerativo es una desventaja en hielo y nieve

A diferencia de los autos a combustión, los autos eléctricos reducen la velocidad al levantar el pie del acelerador gracias al frenado regenerativo. Esto convierte la desaceleración en energía para la batería. En la práctica, muchos conductores usan casi exclusivamente el pedal derecho para evitar descargar la batería y tener toda la carga posible.
El problema surge cuando ese frenado regenerativo actúa únicamente sobre las ruedas traseras, justo en el momento en que el agarre es mínimo. En superficies extremadamente resbaladizas, una leve aplicación inicial de regeneración puede sobrecargar los neumáticos traseros, provocando un inicio de derrape antes de que el sistema electrónico tenga tiempo de reacción. Aunque los controles de estabilidad desactivan la regeneración casi de inmediato, el intervalo ya comenzó.
Sobreviraje inesperado a baja velocidad

Nadie espera que su auto derrape al circular a solo 20 mph por una carretera urbana helada. Sin embargo, eso es exactamente lo que algunos conductores han experimentado este invierno. El efecto es similar a accionar brevemente el freno de mano, una técnica clásica para inducir derrapes. El frenado regenerativo es una condición de manejo moderna que no todos dominan todavía.
En espacios abiertos puede resultar divertido; en carreteras estrechas con tráfico en sentido contrario, es una situación completamente distinta. Una vez que la regeneración reduce la tracción trasera, no hay agarre que recuperar. El sistema puede reaccionar, pero no puede crear fricción donde no existe, por lo que el auto tiene pérdida de agarre.
La solución a este problema
La solución para evitar perder más agarre en hielo y nieve es fácil. Simplemente, se recomienda disminuir el uso del frenado regenerativo cuando estemos en estas situaciones. En muchos autos, se puede ajustar o quitar totalmente para que no use la regeneración, lo que optimiza mejor el frenado, aunque no cargaría la batería. Además de combinarlo con una conducción cuidadosa bajo esas condiciones.
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