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Así es el sorprendente interior del auto más caro del mundo

Bugatti entiende que la obsolescencia tecnológica mata el valor de colección, por eso ha diseñado una cabina que se siente más como una obra de arte.

Interior Bugatti Tourbillon, detalle del cuadro de instrumentos analógico tipo reloj suizo, sin pantallas, lujo extremo en hiperdeportivo más caro del mundo.

panel de instrumentos del Bugatti Tourbillon. Crédito: Bugatti | Cortesía

En tiempos donde todo parece una extensión del smartphone, el Bugatti Tourbillon rompe el molde apostando por un interior sin pantallas a la vista, pero con un lujo desbordado y atemporal. Este hiperdeportivo híbrido V16 ha sido concebido para seguir viéndose relevante dentro de 50 años, algo clave cuando se habla del posible auto más caro del mundo.

Interior sin pantallas: desintoxicación digital

La filosofía de este modelo se resume en una idea: “desintoxicación digital”. En lugar de tapizar el tablero con pantallas gigantes, la marca oculta la pantalla central y solo aparece cuando realmente se necesita, dejando el protagonismo a materiales nobles y al metal trabajado con precisión.

Vista exterior frontal cenital Bugatti Tourbillon azul, hiperdeportivo de lujo, diseño aerodinámico y exclusivo, considerado uno de los autos más caros del mundo.
Interior del Bugatti Tourbillon.
Crédito: Bugatti | Cortesía

La inspiración viene del mundo de la relojería: un reloj mecánico de hace cien años sigue siendo funcional y hermoso, mientras que un teléfono de hace una década es simple basura tecnológica. Esa comparación guía todo el diseño del habitáculo, que busca ser un objeto deseable hoy y dentro de varias generaciones.

Cuadro de instrumentos: un reloj suizo sobre ruedas

El cuadro de instrumentos del Bugatti Tourbillon no es una pantalla OLED configurable, sino una auténtica pieza de joyería mecánica creada por relojeros suizos. Más de 600 piezas de titanio, zafiro y rubíes se mueven en perfecta sincronía para mostrar la información al conductor.

Las agujas se desplazan físicamente y ver subir las revoluciones en un dial real genera una conexión visceral que ningún gráfico 4K puede igualar. El cristal que protege los diales es zafiro, el mismo material ultrarresistente que se usa en relojes y dispositivos premium, pero en un formato mucho más complejo y sofisticado.

Un volante fijo para ver siempre el lujo

El volante del Bugatti Tourbillon también rompe esquemas: el aro gira, pero el centro donde se alojan los instrumentos permanece fijo. Este sistema permite que el conductor tenga siempre una visión limpia del cuadro, sin radios que bloqueen los diales en plena curva.

Bugatti Tourbillon color azul, foto de estudio
Bugatti Tourbillon.
Crédito: Bugatti | Cortesía

En ese cubo fijo se integran controles y paletas de cambio con una precisión táctil obsesiva. Cada clic metálico, cada resistencia al pulsar un botón, está diseñado para ofrecer una sensación mecánica sólida y satisfactoria, reforzando la idea de estar al mando de una pieza de alta relojería sobre ruedas.

Car Couture: artesanía y ergonomía extrema

Bugatti define el concepto del interior como “Car Couture”, una alta costura aplicada al automóvil. La icónica “C-line” exterior se replica en la cabina, dividiendo de forma dramática los espacios del conductor y del pasajero.

Cuero trabajado a mano y telas desarrolladas exclusivamente para este modelo cubren asientos y paneles. El reto fue integrar elementos de seguridad modernos, como airbags y zonas de impacto, sin traicionar una estética inspirada en los años 20, y a la vez cumplir con las normativas de Estados Unidos y Europa.

Potencia brutal para un interior eterno

Detrás de este interior clásico se esconde una mecánica descomunal: un motor V16 de casi un metro de largo, apoyado por motores eléctricos, que entrega alrededor de 1,800 caballos de fuerza. Es una cifra equivalente a la potencia combinada de unos 12 autos compactos de uso diario, pero envuelta en un ambiente de lujo silencioso y artesanal.

Interior minimalista Bugatti Tourbillon azul, tablero limpio casi sin pantallas, consola central metálica y asientos de cuero, lujo artesanal en hiperdeportivo exclusivo.
Detalles del interior del Interior del Bugatti Tourbillon.
Crédito: Bugatti | Cortesía

Mientras otros fabricantes llenan sus cabinas de luces LED y asistentes de voz, Bugatti apuesta por metal fresado, cristal y mecánica precisa. La promesa es clara: cuando este auto pase a manos de tus nietos, las agujas del tablero seguirán marcando las RPM con la misma precisión suiza del primer día, demostrando que el verdadero lujo es vencer al tiempo.

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