SEMA lidera un esfuerzo legal para proteger pistas de carreras
Una nueva iniciativa de SEMA podría salvar cientos de pistas de carreras en Estados Unidos frente a cierres por molestias y demandas legales.
Pista de carreras Dover's racetrack. Crédito: Keith J Finks | Shutterstock
En los últimos años se ha visto cómo han cerrado un gran número de autódromos o pistas de carreras en todo Estados Unidos. Algunos simplemente por problemas económicos, pero otros por quejas de las poblaciones rurales que denuncian a los dueños de estas pistas de mucho ruido, por lo que las autoridades comenzaron a cerrar algunas de ellas.
Si bien en Estados Unidos existen muchas pistas donde los amantes de los autos pueden correr, algunas ya han quedado cerradas. Esto ha dado paso a que otras empresas compren estos terrenos y los conviertan en zonas residenciales o comerciales, incluyendo algunos circuitos legendarios que desaparecieron o están bajo presión de cierre; ahí es donde SEMA, el responsable de uno de los grandes eventos de automóviles, busca salvarlos.

SEMA busca salvar las pistas de carreras con varias iniciativas
Las pistas de carreras más locales, en pequeñas ciudades o poblados, poco a poco han estado desapareciendo. Algunas míticas donde practicaban motocross y otras actividades son las que más han cerrado. Sin embargo, hasta las pistas legendarias han tenido un acercamiento de las autoridades por las quejas, como el emblemático Laguna Seca Raceway, algo que activó la preocupación de muchos involucrados en los autos, entre ellos SEMA.
La Specialty Equipment Market Association (SEMA), que se caracteriza por organizar el SEMA Show cada año en Las Vegas, intenta salvar los circuitos. Más allá de los autos modificados y el mercado de repuestos, la organización ha construido una sólida estructura política para defender los intereses de los entusiastas del automóvil.
SEMA cuenta actualmente con un departamento de asuntos gubernamentales y un Comité de Acción Política (PAC) con acceso directo a cabilderos estatales. Esto ha sido aprovechado para lograr incentivar una ley que han denominado ley antimolestias, para proteger la mayoría de las pistas de carreras en Estados Unidos.
La propuesta busca algo aparentemente simple, pero de enorme impacto: proteger legalmente los autódromos que existían antes de que llegaran las viviendas cercanas. En otras palabras, si una pista fue construida cuando el área era rural o industrial, no debería verse obligada a cerrar por quejas de residentes que se mudaron después.
Una realidad cada vez más difícil de detener

Las expansiones de las grandes ciudades y áreas rurales están llegando a lugares donde hay circuitos de carreras. Si bien estos se construyeron en lugares remotos, el incremento de edificios, habitantes y demás ha hecho que aparezcan muchas zonas residenciales en las zonas aledañas a los circuitos.
Esto se ha traducido en un gran número de quejas de los propietarios por el ruido de los autos y las personas cuando hay algún evento, o simplemente el uso de estas pistas. La mayoría de las pistas de carreras son privadas, de compras familiares; algunas otras son de empresas o locales de la ciudad. Esto ha hecho que las autoridades poco a poco limiten más su uso.

Muchas pistas de carreras han estado involucradas en restricciones de ruido. Otras les han impuesto horarios de funcionamiento, mientras algunas han caído en demandas, así como han tenido que pagar evaluaciones ambientales para poder operar. Además de imponer algunos impuestos más fuertes, todo esto como medida de presión, lo que termina cerrando y vendiendo el terreno.
Las pistas de carreras locales deben existir
SEMA no busca simplemente proteger las pistas de carreras por gustos. Las pistas de carreras ayudan a tener economías locales con eventos los fines de semana, pruebas por parte de algunas marcas, así como el disfrute de las personas que desean ver o conducir un auto de alta cilindrada en un lugar seguro y no en las calles.
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