Aranceles dispararán precios de pick-ups: hasta $20,000 más
Los nuevos aranceles impuestos a la importación de vehículos y autopartes podrían transformar radicalmente el mercado de las pick-ups en Estados Unidos.

Ram 1500. Crédito: Ram | Cortesía
Un nuevo impuesto del 25% a productos provenientes de México y Canadá amenaza con encarecer significativamente estos modelos, con incrementos de precio que podrían alcanzar hasta $20,000 en algunas versiones.
El golpe será especialmente duro para los consumidores que buscan camionetas grandes y potentes, ya que muchos de estos vehículos dependen de componentes fabricados fuera de EE.UU. Con este panorama, la industria automotriz ya está advirtiendo que la demanda podría desplomarse.
Un encarecimiento sin precedentes

David Kelleher, propietario de un concesionario en Pensilvania, compartió su preocupación tras ver cómo el precio de una Ram 1500 ordenada por un cliente saltó de $80,000 a $100,000 debido a estos aranceles. La reacción del comprador fue inmediata: canceló la compra. “Nadie va a comprar una camioneta si su precio sube $20,000 de la noche a la mañana”, declaró Kelleher.
Esta situación podría repetirse en miles de concesionarios a lo largo del país. Modelos como la Ford F-150, Chevrolet Silverado y Ram 1500, que dominan el mercado estadounidense, serían los más afectados. Con márgenes de ganancia ajustados y consumidores cada vez más sensibles al precio, un incremento de este nivel podría alejar a muchos compradores.
El impacto en la industria automotriz
Los fabricantes no tardaron en reaccionar. Ejecutivos de compañías como Ford, General Motors y Stellantis han expresado su preocupación, advirtiendo que estos aranceles afectarán la producción, las ventas y el empleo.
El problema radica en la estructura misma de la industria automotriz. Muchas pick-ups ensambladas en EE.UU. dependen de piezas importadas. Motores, transmisiones, sistemas de suspensión y hasta elementos de la carrocería provienen de fábricas en México o Canadá. Con los nuevos impuestos, cada una de estas piezas será más costosa, lo que inevitablemente se reflejará en el precio final del vehículo.
Por ejemplo, un estudio de Anderson Economic Group estima que el costo de fabricar un SUV o una pick-up podría aumentar entre $3,000 y $10,000. En modelos de lujo o versiones tope de gama, el impacto sería aún mayor.
Consecuencias para los consumidores

El mercado de camionetas en EE.UU. es uno de los más grandes y competitivos del mundo, con millones de unidades vendidas cada año. Sin embargo, los precios ya estaban en alza antes de estos aranceles. Según datos de la industria, el precio promedio de una pick-up nueva ha superado los $50,000 en los últimos años, y con este nuevo impuesto, muchos modelos podrían acercarse peligrosamente a la barrera de los $100,000.
Para muchos compradores, esto significará replantearse la compra de una pick-up nueva. Algunos podrían optar por modelos más pequeños o buscar alternativas en el mercado de segunda mano, que también se verá afectado. El aumento en el costo de las piezas de repuesto podría encarecer el mantenimiento de vehículos usados, lo que a su vez elevaría las primas de los seguros.
¿Un golpe a la economía?
El gobierno ha defendido estos aranceles como una estrategia para proteger la industria nacional y generar empleo. Sin embargo, los expertos advierten que el efecto podría ser el contrario. Si las ventas de pick-ups caen, los concesionarios enfrentarán problemas financieros, y las plantas de ensamblaje podrían reducir su producción, afectando el empleo.
Además, las represalias comerciales de México y Canadá podrían perjudicar a otros sectores de la economía estadounidense. Por ahora, los consumidores y la industria automotriz se encuentran en una encrucijada. Con precios al alza y una incertidumbre creciente, la pregunta clave es: ¿seguirán los compradores apostando por las pick-ups o buscarán alternativas ante estos nuevos costos?
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