Cómo lavar y proteger el chasis de tu auto: la guía que puede evitar costosas reparaciones
Aprende cómo lavar, inspeccionar y proteger el chasis de tu auto contra óxido, sal y corrosión, especialmente si conduces en zonas de nieve
Lavar el chasis del auto es importante para evitar corrosión en algunas piezas. Crédito: Imagen generada por ChatGPT | Cortesía
Cuando pensamos en el mantenimiento de un vehículo, normalmente nuestra atención se concentra en el aceite del motor, los neumáticos, los frenos, la pintura o el interior. Sin embargo, existe una zona que recibe constantemente el impacto de la carretera y que muchas veces queda completamente olvidada: la parte inferior del automóvil o chasis.
Debajo del vehículo se acumulan barro, humedad, residuos, polvo, grasa y, especialmente en regiones frías de Estados Unidos, grandes cantidades de sal utilizadas para mantener las carreteras transitables durante el invierno. Con el paso del tiempo, esa combinación puede favorecer la corrosión y acelerar el deterioro de diferentes componentes. Por eso, lavar y revisar periódicamente el chasis no debería considerarse simplemente una cuestión estética.
- ¿Por qué es tan importante limpiar el chasis del auto?
- Paso 1: Comienza por las ruedas
- Paso 2: elimina primero la suciedad más grande
- Paso 3: aplica un limpiador o desengrasante
- Paso 4: deja actuar el producto
- Paso 5: utiliza cepillos en las zonas difíciles
- Cómo detectar óxido antes de que sea demasiado tarde
- Eliminar el óxido antes de proteger el metal
- La protección anticorrosiva es el siguiente paso
- ¿Cada cuánto deberías limpiar el chasis?
¿Por qué es tan importante limpiar el chasis del auto?

El chasis y los componentes situados debajo del vehículo están expuestos diariamente a condiciones que no afectan de la misma manera a las superficies exteriores. La lluvia, la nieve, las temperaturas extremas, la humedad y la sal de carretera pueden permanecer adheridas durante largos períodos en zonas difíciles de alcanzar. La acumulación de estos elementos puede favorecer la aparición de óxido y corrosión.
Esto es especialmente relevante para los conductores que viven en estados donde se utilizan grandes cantidades de sal durante el invierno. Una limpieza adecuada permite retirar parte de esa suciedad y, al mismo tiempo, ofrece una oportunidad para inspeccionar visualmente el estado de los componentes inferiores del vehículo. El objetivo del mantenimiento del chasis es mantener esta zona en buenas condiciones, reducir la exposición a agentes corrosivos.
Pasos para hacer el mantenimiento del chasis del auto

Antes de empezar: la seguridad es lo primero. Trabajar debajo de un automóvil requiere mucha más precaución que lavar simplemente la carrocería. El vehículo debe estar sobre una superficie plana y estable. Si necesita levantarlo para acceder a determinadas zonas, debe utilizar un sistema de elevación adecuado y asegurarse de que el automóvil quede correctamente apoyado.
También es recomendable utilizar guantes y gafas de protección. Durante la limpieza pueden desprenderse partículas de suciedad, óxido y residuos que pueden terminar en los ojos o entrar en contacto con la piel. Otro punto importante es esperar a que el motor y los componentes calientes se enfríen antes de comenzar.
¿Qué herramientas necesitas para limpiar el chasis?

No es necesario disponer de un taller profesional para realizar una limpieza básica de los bajos, aunque sí conviene contar con las herramientas adecuadas. Entre los elementos recomendados se encuentran:
- Una pistola de lavado.
- Cepillos de diferentes tamaños.
- Destornilladores y llaves para retirar determinadas cubiertas cuando sea necesario.
- Un sistema seguro para elevar el vehículo.
- Una llave para ruedas si necesita retirar los neumáticos.
- Un pulverizador o aplicador de productos protectores.
- Guantes y gafas de seguridad.
Una de las claves del mantenimiento del chasis está en utilizar productos apropiados para cada tarea. Se recomienda usar productos como desengrasante, agentes anticorrosivos, aceite antioxidante, imprimación anticorrosiva, lubricantes y productos de sellado. También pueden utilizarse láminas o cintas protectoras para cubrir determinadas zonas que no deben recibir productos anticorrosivos.
Paso 1: Comienza por las ruedas

Antes de concentrarse directamente en los bajos del automóvil, una buena estrategia consiste en limpiar las ruedas. Los neumáticos y las llantas acumulan barro, polvo, residuos de frenos y otros contaminantes que posteriormente pueden terminar desplazándose hacia otras zonas. Utilice un limpiador específico para llantas y neumáticos y retire la suciedad acumulada.
Paso 2: elimina primero la suciedad más grande

Aquí es donde una manguera con presión suficiente puede convertirse en una herramienta muy útil. Comienza enjuagando los bajos para retirar barro, tierra, sal y otros residuos visibles. La idea no es intentar eliminar inmediatamente toda la suciedad con un cepillo, sino desprender primero las acumulaciones más grandes. Si utiliza una hidrolavadora, debe tener cuidado con la distancia y el ángulo de aplicación. Una presión excesiva y demasiado cercana puede afectar componentes sensibles, revestimientos o conexiones.
Paso 3: aplica un limpiador o desengrasante
Una vez eliminada buena parte de la suciedad, puede utilizar un producto diseñado para limpiar el tren de rodaje. Se recomienda aplicar el limpiador especialmente en las zonas donde se acumula suciedad, grasa, corrosión u óxido. Es importante seguir las instrucciones del fabricante del producto. Algunos desengrasantes pueden ser agresivos si se utilizan incorrectamente. Tampoco conviene aplicar productos indiscriminadamente sobre componentes eléctricos, conectores, sensores, frenos u otras piezas que el fabricante del producto indique que deben protegerse.
Paso 4: deja actuar el producto
Uno de los errores más habituales durante una limpieza profunda es intentar eliminar inmediatamente el producto. Los limpiadores necesitan cierto tiempo para actuar sobre la suciedad. Déjalo trabajar durante el periodo indicado en la etiqueta. No permita, sin embargo, que el producto se seque sobre la superficie si las instrucciones indican lo contrario.
Paso 5: utiliza cepillos en las zonas difíciles

Las áreas alrededor de componentes de suspensión, protecciones, cavidades y otras zonas de difícil acceso pueden acumular suciedad durante meses. Frota suavemente las áreas que necesitan atención adicional. El objetivo es eliminar la contaminación sin dañar revestimientos, cables, tubos o componentes delicados.
Cómo detectar óxido antes de que sea demasiado tarde
Una inspección visual después del lavado puede revelar señales que normalmente permanecen escondidas. Algunas de las señales descritas en el material de referencia incluyen:
- Pintura que comienza a agrietarse o desprenderse.
- Manchas visibles de corrosión.
- Burbujas o protuberancias debajo de la pintura.
- Agujeros o deterioro del metal en casos avanzados.
Las burbujas en una superficie pintada pueden indicar que existe corrosión debajo, mientras que los agujeros o zonas donde el metal se encuentra deteriorado son una situación mucho más seria. Si encuentra corrosión estructural avanzada, no debería limitarse a cubrirla con un producto anticorrosivo. En ese caso, es recomendable que un profesional inspeccione el vehículo.
Eliminar el óxido antes de proteger el metal

Si el óxido es superficial, se recomienda usar herramientas, como un cepillo de acero o papel de lija. En casos de corrosión más avanzada, puede ser necesario recurrir a métodos especializados, como el chorro de arena, que requiere equipo y experiencia. Después de retirar la corrosión, puede aplicar un producto destinado a detener o controlar el proceso y posteriormente, preparar la superficie para recibir protección.
La protección anticorrosiva es el siguiente paso
Utilice una imprimación anticorrosiva sobre superficies metálicas limpias y posteriormente aplique un producto de protección adecuado, como cera o líquido anticorrosivo. La cobertura debe ser uniforme y alcanzar las zonas donde pueda acumularse humedad.
Sin embargo, es importante recordar que no todos los componentes debajo del vehículo deben ser cubiertos. Frenos, discos, pastillas, neumáticos, sensores y determinadas superficies de fricción deben mantenerse libres de productos que puedan comprometer su funcionamiento.
¿Cada cuánto deberías limpiar el chasis?

Un automóvil que circula habitualmente por carreteras con nieve y sal necesita más atención que otro que se utiliza principalmente en una región seca y cálida. También conviene realizar una inspección después de viajes por carreteras con barro, nieve o condiciones especialmente difíciles. Cada seis meses o un año puede proceder a limpiar el chasis.
El mantenimiento puede ayudar a prolongar la vida del automóvil. El beneficio más evidente de mantener limpio el chasis es reducir la acumulación de contaminantes y ayudar a proteger las superficies metálicas frente a la corrosión. Pero el período de mantenimiento también permite descubrir problemas antes de que progresen.
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