Qué son los contrapesos de las llantas: las piezas que mejoran la estabilidad del auto
Los pequeños contrapesos de las ruedas son esenciales para evitar vibraciones, desgaste irregular y daños en suspensión
Contrapesos en las llantas. Crédito: Imagen generada por Gemini | Cortesía
Uno de los accesorios o elementos a los que la mayoría de las personas no presta atención es esos pequeños bloques metálicos que van pegados en la llanta. Son fáciles de ignorar y, a primera vista, podrían parecer piezas simples utilizadas durante el montaje. Pero esos pequeños contrapesos de rueda cumplen una función fundamental en la seguridad y estabilidad del auto.
Aunque su tamaño sea diminuto, hace que el conjunto formado por el neumático y la llanta pueda girar de la manera más uniforme posible, sobre todo a altas velocidades. Un neumático y una llanta pueden parecer perfectamente circulares y simétricos, pero en realidad ningún conjunto fabricado en serie tiene una distribución de masa absolutamente perfecta; por ello, son importantes para cada rueda.
Contrapesos de ruedas: por qué son necesarios

Los pequeños bloques metálicos en las llantas, llamados contrapesos, son de gran importancia. Cuando el peso no está distribuido uniformemente alrededor del eje de giro, el conjunto genera fuerzas que pueden convertirse en vibraciones. El trabajo del balanceo consiste precisamente en compensar esas diferencias mediante pequeñas cantidades de masa colocadas en puntos específicos.
Existen dos tipos principales de desequilibrio que los técnicos deben controlar: estático y dinámico. El desequilibrio estático aparece cuando existe una zona más pesada que desplaza el centro de masas respecto al eje de giro. El efecto puede hacer que la rueda tienda a moverse hacia arriba y hacia abajo.
El desequilibrio dinámico es diferente. En este caso, la distribución del peso cambia entre los dos lados de la rueda, generando un momento que puede provocar un movimiento lateral o una especie de bamboleo. Ambos pueden producir vibraciones, especialmente cuando el vehículo aumenta su velocidad.

La física explica por qué unos pocos gramos pueden importar. Una de las razones por las que estos pequeños contrapesos resultan tan importantes está relacionada con la fuerza centrífuga. Por ejemplo, una diferencia de apenas 10 o 15 gramos en el borde de una llanta de 18 pulgadas puede convertirse en una fuerza oscilante importante cuando el vehículo circula a velocidad elevada.
El conductor puede no sentir prácticamente nada a baja velocidad y, sin embargo, experimentar una vibración perfectamente perceptible cuando alcanza velocidades de autopista. Es una de las razones por las que un automóvil que parece funcionar perfectamente en ciudad puede comenzar a vibrar durante un viaje largo por carretera.
Los neumáticos deben tener un balanceo antes de instalarse en el auto

El proceso para corregir el problema requiere mucho más que colocar un peso al azar. El técnico instala el conjunto de neumático y llanta en una máquina electrónica de equilibrado, que hace girar la rueda sobre un eje de ensayo. Durante la rotación, diferentes sensores detectan las fuerzas generadas por el desequilibrio.
La máquina determina entonces dos datos fundamentales: cuánto peso correctivo se necesita y exactamente dónde debe colocarse. Un contrapeso colocado en el lugar incorrecto no solucionará el problema. El objetivo es compensar precisamente la zona que presenta el exceso de masa.
Dependiendo del tipo de rueda, pueden utilizarse contrapesos de clip o pequeñas piezas adhesivas que se coloquen en la parte interior del aro. En muchas llantas de aleación modernas, los pesos adhesivos permiten mantener una apariencia exterior mucho más limpia.
¿Qué pasa si se cae un contrapeso?

Uno de los problemas más habituales del adhesivo es la pérdida accidental de peso. La suciedad acumulada, un lavado a presión dirigido directamente contra la pieza o el deterioro del adhesivo pueden provocar que el contrapeso se desprenda. Cuando eso sucede, la rueda vuelve a presentar el desequilibrio que la pieza estaba compensando.
El resultado puede aparecer como una vibración que antes no existía. Si el problema se encuentra en las ruedas delanteras, las vibraciones pueden transmitirse a través de la mangueta, la dirección y la columna hasta llegar al volante. Cuando el desequilibrio está localizado en el eje trasero, el conductor puede no sentirlo directamente en las manos. En cambio, la vibración puede trasladarse al piso, a los asientos o la estructura del vehículo.
Las vibraciones pueden dañar piezas en la suspensión

Las vibraciones repetitivas pueden contribuir al desgaste irregular de la banda de rodadura y someter a esfuerzos adicionales diferentes componentes de la suspensión y la dirección. Entre los elementos que pueden recibir esas cargas se encuentran los rodamientos de los bujes, amortiguadores, rótulas y silentblocks.
Eso no significa que cualquier vibración vaya a provocar automáticamente una avería mecánica. Pero una vibración persistente no debería ignorarse, especialmente si aparece a una velocidad determinada y continúa de manera constante. Además, el desgaste irregular de los neumáticos puede reducir la uniformidad de la superficie de contacto con el pavimento.
¿Cuándo necesitas balancear una rueda?

El equilibrado suele realizarse cuando se instalan neumáticos nuevos o cuando un neumático se desmonta y vuelve a montarse en una llanta. También es recomendable comprobarlo cuando aparecen vibraciones sostenidas a la velocidad de crucero. Una señal típica es una vibración que se hace más evidente al aumentar la velocidad. Pero hay que tener cuidado: no todas las vibraciones proceden de un problema de equilibrio.
Una llanta doblada, un neumático deformado, un defecto interno, un montaje incorrecto o una combinación particular entre neumático y rueda también pueden generar síntomas similares. Por eso, cuando el problema persiste, lo adecuado es realizar una inspección completa.
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