El legendario Land Rover Defender se fabricará en EE.UU.

La alianza con Stellantis busca reducir aranceles y acercar uno de los SUV británicos más icónicos a los clientes estadounidenses

Land Rover Defender 110, foto estudio en color NAMIB ORANGE

Land Rover Defender 110.  Crédito: JLR | Cortesía

Land Rover prepara un cambio importante para uno de sus modelos más reconocidos. El Defender, símbolo de aventura y capacidad todoterreno de la firma británica, tendrá producción en Estados Unidos como parte de una nueva estrategia de Jaguar Land Rover para reforzar su presencia en uno de sus mercados más valiosos. La medida busca reducir el impacto de los aranceles y acercar la fabricación a los clientes estadounidenses.

El proyecto se desarrollará mediante la alianza anunciada entre Jaguar Land Rover y Stellantis, compañías que firmaron un memorando de entendimiento para explorar el desarrollo conjunto de nuevos vehículos destinados al mercado estadounidense. Aunque todavía no se ha confirmado la planta donde se ensamblará el SUV, la decisión abre una nueva etapa para el Defender y para la expansión industrial de Land Rover en Norteamérica.

El Defender dejará de llegar solo desde Europa

La actual generación del Land Rover Defender, conocida internamente como L663, se lanzó en 2020 y llega a Estados Unidos desde la planta de Nitra, Eslovaquia. Esta condición lo expone a aranceles de hasta 25%, un costo que complica la competitividad de un vehículo de lujo en un mercado cada vez más sensible a los precios.

La producción local permitiría a Land Rover reducir parte de esa presión económica. Además, facilitaría una respuesta más ágil a la demanda de los consumidores estadounidenses, donde los SUV siguen dominando las preferencias y los modelos con enfoque aventurero mantienen un atractivo especial.

El futuro no se limitaría a una sola versión. Jaguar Land Rover ha adelantado su intención de crear una gama completa bajo la marca Defender, lo que sugiere la llegada de nuevos tamaños, formatos y propuestas mecánicas. Sin embargo, la compañía no ha confirmado qué variantes serán fabricadas en Estados Unidos ni cuándo comenzará el ensamblaje.

Stellantis será clave en la producción

El acuerdo con Stellantis da a Jaguar Land Rover una posible ruta para acceder a capacidad productiva instalada en Norteamérica sin tener que construir una fábrica desde cero. Para JLR, este tipo de asociación puede acelerar su plan de localización y ayudar a sortear las barreras comerciales que afectan a los vehículos importados.

Una de las opciones que se mencionó inicialmente fue la planta de Belvidere, Illinois. Sin embargo, ese complejo ya tiene un futuro definido: Stellantis invertirá 800 millones de dólares para reactivarlo y producir la próxima generación del Jeep Cherokee sobre la plataforma STLA One a partir de 2028.

Esto vuelve poco probable que el nuevo Defender sea ensamblado allí. Entre las instalaciones que podrían tener capacidad disponible aparece la planta Warren Truck, en Michigan. También se ha mencionado el complejo de Brampton, Ontario, Canadá, aunque esta alternativa perdería parte de su atractivo debido a los aranceles que podrían aplicarse a unidades fabricadas fuera de Estados Unidos.

Estados Unidos, prioridad para Land Rover

El peso del mercado estadounidense explica la decisión. Land Rover vende alrededor de 30,000 Defender al año en Estados Unidos, una cifra relevante para un modelo de lujo. La dirección financiera de Jaguar Land Rover ha reconocido que un volumen de ese tamaño no siempre justifica una planta propia, por lo que la colaboración con Stellantis se convierte en una alternativa más eficiente.

Estados Unidos también representa una oportunidad estratégica por su perfil de consumidores. La compañía destaca la alta concentración de compradores de alto poder adquisitivo, la preferencia por los SUV y la fortaleza de marcas como Range Rover, Defender y Jaguar dentro del segmento premium.

El movimiento cobra aún más importancia en un momento desafiante para JLR en China. Las ventas de la compañía en ese país cayeron 25% frente al mismo trimestre de 2025, por lo que ampliar su presencia estadounidense puede ayudar a compensar parte de esa debilidad internacional.

Un futuro más amplio para Defender

La fabricación del Defender en Estados Unidos apunta a algo más que un ajuste logístico. La marca busca convertir al modelo en una familia de vehículos con identidad propia, apoyada en el prestigio todoterreno que ha construido durante décadas.

Antes de que llegue el nuevo Defender producido localmente, Jaguar Land Rover tiene otros lanzamientos en preparación. Entre ellos se encuentran los Range Rover y Range Rover Sport eléctricos, el futuro Range Rover GT y el Jaguar Type 01, modelos que reflejan la transformación tecnológica de la compañía.

El plan de producción estadounidense todavía tiene preguntas abiertas, especialmente sobre la ubicación, los plazos y las versiones que se ofrecerán. Pero el mensaje es contundente: el Defender seguirá siendo un producto global, aunque con una presencia mucho más cercana al cliente norteamericano. Fabricarlo en Estados Unidos podría fortalecer su competitividad y abrir el camino a una nueva generación de SUV de lujo con sello británico y producción local.

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