Planta de Jeep Cherokee retrasa su reapertura

Stellantis invertirá 800 millones de dólares para modernizar Belvidere y fabricar una nueva generación del SUV desde 2029

Jeep Grand Cherokee Trailhawk 2026.

Jeep Grand Cherokee Trailhawk 2026. Crédito: Jeep | Cortesía

Stellantis volverá a poner en marcha su planta de Belvidere, Illinois, pero lo hará más tarde de lo previsto. La fábrica, que permanecía inactiva desde 2023, ahora iniciará la producción piloto de una nueva generación del Jeep Cherokee durante la primera mitad de 2028, mientras que la fabricación para venta al público está proyectada para la segunda mitad de 2029.

El cambio de calendario llega acompañado de una inversión mayor. El grupo automotor elevó de 600 a 800 millones de dólares el presupuesto destinado a reacondicionar la instalación, una señal de que Belvidere tendrá un papel relevante en la estrategia industrial y tecnológica de Jeep en Estados Unidos.

Stellantis retrasa el regreso de Belvidere

La planta de ensamblaje de Belvidere fue detenida indefinidamente a finales de febrero de 2023. En ese momento, era responsable de fabricar la quinta generación del Jeep Cherokee, cuya producción pasó a la planta de Toluca, México, tras el cierre de la fábrica estadounidense.

En octubre de 2025, Stellantis había anunciado que el Cherokee volvería a Belvidere en algún momento de 2027. Sin embargo, el nuevo plan establece que las primeras unidades de prueba se fabricarán en 2028. La producción comercial, es decir, la destinada a los concesionarios y clientes, deberá esperar hasta 2029.

Aunque el retraso representa una espera adicional para la comunidad y para los trabajadores vinculados con la fábrica, Stellantis sostiene que el proyecto sigue adelante. La diferencia es que el reinicio estará acompañado de una modernización más amplia de las operaciones y de la capacidad productiva de la planta.

Más inversión para modernizar la fábrica

La empresa informó que ya invirtió más de 60 millones de dólares desde octubre de 2025 en labores preparatorias. Los trabajos incluyen áreas esenciales como carrocería, pintura, estampado y ensamblaje general, con nuevas intervenciones previstas durante el resto de 2026.

El objetivo es que Belvidere tenga la capacidad de construir vehículos con distintas alternativas de motorización en dos turnos de producción. Esto permitiría a Stellantis adaptarse con mayor flexibilidad a la demanda de modelos de combustión, híbridos o eléctricos, según la evolución del mercado estadounidense.

La decisión de ampliar la inversión en 200 millones de dólares puede leerse como una apuesta de largo plazo. Reabrir una planta no consiste únicamente en encender las líneas de montaje: requiere actualizar procesos, capacitar personal, preparar proveedores y adaptar la fábrica a nuevas plataformas y tecnologías.

Un nuevo Jeep Cherokee para Estados Unidos

Uno de los puntos más relevantes del anuncio es que el Cherokee que se fabricará en Illinois será diferente al modelo de sexta generación presentado para el año modelo 2026. Ese SUV compacto utiliza la arquitectura STLA Large, mientras que el futuro Cherokee de Belvidere estará construido sobre la nueva plataforma STLA One.

Stellantis confirmó que se tratará de una generación completamente nueva. Por ello, el reinicio de la planta no será simplemente el regreso de un modelo conocido, sino el debut de una propuesta distinta para una de las camionetas más representativas de Jeep.

La plataforma STLA One será estrenada en Estados Unidos por este futuro Cherokee y servirá de base para, al menos, otro vehículo. Todo apunta a que el siguiente Jeep Compass también podría adoptar esta arquitectura, lo que convertiría a Belvidere en un centro clave para la producción de SUV compactos de la marca.

Qué significa el retraso para Jeep

La reapertura de Belvidere mantiene vivo un proyecto industrial relevante para Jeep y Stellantis en Norteamérica. Aunque la fecha se movió, el aumento de inversión demuestra que la compañía busca dejar preparada la instalación para una etapa más moderna y flexible.

Para Jeep, la decisión abre la puerta a una renovación profunda de su gama compacta. La marca necesita sostener su presencia en uno de los segmentos más competidos del mercado, donde rivales como Toyota, Honda, Ford, Hyundai y Chevrolet cuentan con alternativas de gran volumen.

El nuevo Cherokee de Belvidere será más que un SUV adicional: será el primer modelo fabricado en Estados Unidos sobre STLA One. Su llegada marcará el regreso productivo de la planta, pero también permitirá medir hasta qué punto Stellantis puede recuperar terreno con una oferta actualizada, adaptable a diferentes tecnologías y enfocada en las necesidades del mercado estadounidense.

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