Bugatti revela el proceso de creación de su nueva obra de arte, el motor V16
Bugatti mostró cómo desarrolló el sonido de su nuevo V16 atmosférico para el Tourbillon después de tres años de ingeniería y miles de simulaciones
Bugatti Tourbillon. Crédito: Bugatti | Cortesía
Durante más de 20 años, el sonido de un motor de 16 cilindros estuvo ligado de manera inseparable a la identidad de Bugatti. El W16 del Veyron y posteriormente sus diferentes evoluciones en modelos como el Chiron, Bolide y Mistral crearon una firma acústica reconocible incluso antes de que el automóvil apareciera completamente ante los ojos.
Por eso, cuando Bugatti decidió comenzar una nueva etapa con el Tourbillon. La marca debía tener un motor con la misma potencia o superior sin perder el sonido característico de los 16 cilindros. Bugatti ha mostrado ahora el proceso detrás de ese desarrollo en una docuserie llamada Una Nueva Era, donde sus ingenieros explican cómo transformaron miles de simulaciones, pruebas acústicas y ensayos de homologación en el sonido definitivo del Tourbillon.
Bugatti Tourbillon: el motor V16 más trabajado

La experiencia acumulada durante décadas con motores de 16 cilindros se convirtió en uno de los puntos de referencia para desarrollar la personalidad acústica del nuevo automóvil. Sin embargo, copiar el sonido del W16 habría sido contradictorio con la filosofía del Tourbillon. El nuevo V16 es atmosférico y tiene un comportamiento fundamentalmente diferente. Además, trabaja junto a un sistema de propulsión eléctrico, lo que obligó a los ingenieros a replantear completamente la manera en que el conductor experimenta el automóvil.
La misión era conseguir una combinación complicada de emocionar al conductor sin convertir el automóvil en un vehículo incómodo durante el uso cotidiano. Esto llevó a miles de simulaciones para encontrar la voz del Tourbillon. El sonido final que produce un automóvil de altas prestaciones no depende únicamente del motor.

Por ello, los ingenieros estudiaron la admisión, el escape, la carrocería, la aerodinámica e incluso los neumáticos para mejorar la experiencia acústica. Por ello, los ingenieros de Bugatti realizaron una enorme cantidad de simulaciones para determinar cómo debía comportarse el sistema.
El desarrollo se concentró especialmente en los sistemas de admisión de aire y escape, estudiando cómo modificar su comportamiento acústico para conseguir la personalidad que buscaba la marca. La marca desarrolló su arquitectura acústica para que el sonido auténtico del tren motriz pudiera llegar al conductor y a los pasajeros, sin depender de una reproducción artificial a través de los altavoces.
Cuando el Tourbillon circula en modo eléctrico, el ambiente interior puede mantenerse mucho más silencioso y confortable. Pero cuando el V16 entra en escena, el carácter mecánico vuelve a ocupar un lugar protagonista. La apertura de las ventanas añade todavía otra dimensión. Con ellas abiertas, los ocupantes pueden escuchar de una manera mucho más directa los sonidos procedentes de la admisión y el escape.
El desafío más difícil llegó cuando el sonido tuvo que enfrentarse a la ley

Conseguir que ese sonido cumpla las estrictas normas de homologación es otra cosa completamente diferente. Después de años de desarrollo, el Tourbillon tuvo que demostrar que su firma acústica podía mantenerse dentro de los límites establecidos para las pruebas de ruido. El límite máximo indicado para la prueba correspondiente es de 72 decibelios, pero llegar a esa cifra no depende de una única medición.
El procedimiento combina diferentes escenarios, incluyendo pruebas a velocidad constante y aceleraciones, para obtener el resultado final. Esto significa que los ingenieros no podían diseñar simplemente un escape que sonara espectacular en determinadas circunstancias. Tenían que conseguir que el automóvil completo cumpliera los requisitos acústicos establecidos durante las condiciones específicas de homologación.
Neumáticos y aerodinámica estudiados para un mejor sonido

Uno de los detalles más interesantes del proceso es que el micrófono utilizado durante las pruebas no registra exclusivamente el sonido del motor. La medición representa una combinación de diferentes fuentes acústicas procedentes del vehículo. Los neumáticos, la carrocería y los elementos aerodinámicos también contribuyen al resultado.
En el caso del Tourbillon, la situación es todavía más compleja debido a su sofisticada aerodinámica activa. El alerón trasero puede generar una importante carga aerodinámica y, al mismo tiempo, convertirse en uno de los elementos que participan en la firma acústica global del automóvil.
En otras palabras, incluso cuando los ingenieros están desarrollando el sonido del motor, tienen que considerar prácticamente todo lo que ocurre alrededor del vehículo. Las condiciones ambientales deben mantenerse dentro de parámetros específicos. La temperatura y la velocidad del viento son factores importantes durante las mediciones. Una ráfaga de viento suficientemente fuerte puede incluso invalidar una ejecución que, desde el punto de vista del vehículo, haya sido técnicamente correcta.
Tres años para crear una nueva identidad

El desarrollo acústico no fue un proyecto independiente que pudiera resolverse en unos meses. La creación del Tourbillon se extendió durante tres años, y el sonido fue una pieza importante de ese proceso. Cuando finalmente las pruebas de homologación concluyeron con éxito, el equipo pudo considerar terminada una de las etapas más delicadas del desarrollo.
El resultado es una personalidad sonora que intenta mantener una conexión con la historia de Bugatti, pero sin quedarse atrapada en ella. El V16 atmosférico del Tourbillon representa una ruptura técnica con el W16, pero la filosofía permanece: el motor debe ser mucho más que una fuente de potencia.
El nuevo V16 no pretende reproducir exactamente lo que hacía el W16. Su misión es crear una voz propia. El resultado combina silencio y tecnología eléctrica cuando el automóvil lo requiere con una experiencia mecánica mucho más intensa cuando el conductor busca las máximas sensaciones. Para Bugatti, esa dualidad es precisamente lo que define la nueva era.
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