Cámaras Flock: la nueva red de rastreo de autos en EE.UU.
Tecnología que ayuda a localizar autos robados, pero que abre dudas sobre privacidad, vigilancia y el uso de los datos de los conductores
El periodo estándar de almacenamiento de estas cámaras bajará de 30 a siete días. Crédito: Flock Safety | Cortesía
Una cámara en una avenida, a la entrada de un vecindario o junto a un estacionamiento puede parecer un elemento más del paisaje urbano. Sin embargo, detrás de algunos de esos dispositivos opera una tecnología capaz de registrar el paso de miles de vehículos, identificar matrículas y generar datos sobre sus desplazamientos.
Se trata de las cámaras Flock, una red de lectores automáticos de placas que crece con rapidez en Estados Unidos y que ha abierto un intenso debate sobre seguridad, privacidad y vigilancia.
Cómo funcionan las cámaras Flock
La empresa Flock Safety, con sede en Atlanta, desarrolla estos sistemas para departamentos de policía, comunidades residenciales, universidades, comercios y propietarios privados. Su promesa es clara: ayudar a localizar autos robados, personas desaparecidas o vehículos relacionados con investigaciones criminales. Pero su alcance ha encendido alertas entre defensores de las libertades civiles y conductores que desconocen hasta qué punto sus trayectos pueden quedar registrados.
Las cámaras Flock pertenecen a la categoría ALPR, siglas en inglés de lectores automáticos de placas. Se instalan en postes, intersecciones, accesos a comunidades, carreteras, estacionamientos y zonas comerciales. Algunos dispositivos trabajan con energía solar y conexión celular, una característica que facilita su despliegue incluso en áreas que no cuentan con infraestructura eléctrica convencional.
Cuando un vehículo pasa frente al equipo, la cámara toma una imagen y emplea inteligencia artificial para analizar varios elementos. No solo detecta la matrícula: también puede registrar la marca, el modelo, el color, la ubicación, la fecha, la hora y detalles visibles, como portaequipajes, calcomanías o modificaciones exteriores. El sistema crea una ficha de identificación del auto, que permite realizar búsquedas posteriores.
Las autoridades pueden consultar una matrícula determinada o encontrar coincidencias a partir de la descripción de un vehículo. Además, las instituciones conectadas a la plataforma pueden compartir información entre distintas jurisdicciones. Esta función amplía la capacidad de rastreo más allá de la ciudad o el condado donde se instaló una cámara.
La expansión de la vigilancia vehicular
La tecnología de Flock ya tiene presencia en 49 estados de Estados Unidos. Miles de comunidades, departamentos policiales, universidades y negocios han contratado este servicio mediante un modelo de suscripción que incluye los equipos y el acceso a su plataforma de consulta.

Para las autoridades, la rapidez de respuesta es una de sus principales ventajas. Un automóvil reportado como robado, por ejemplo, puede ser detectado al pasar frente a una de estas cámaras. La información también puede aportar pistas en la búsqueda de personas desaparecidas o durante investigaciones relacionadas con delitos graves.
Flock sostiene que sus dispositivos no utilizan reconocimiento facial, no transmiten video en vivo, no graban audio y no comercializan los datos de sus clientes con terceros. Sin embargo, la discusión no se limita a lo que una cámara capta en un instante, sino a todo lo que puede revelar al conectar registros acumulados desde numerosos puntos.
Privacidad y posibles abusos
La principal preocupación es que estas cámaras no registran únicamente los vehículos que buscan las autoridades. Cualquier conductor que circule frente a un dispositivo puede dejar un registro de su recorrido, incluso si no está vinculado con un delito.
Al cruzar datos de diferentes ubicaciones, una agencia puede reconstruir patrones de movilidad: por dónde suele circular un automóvil, a qué hora pasa por ciertos puntos o qué lugares visita con frecuencia. Para organizaciones defensoras de los derechos civiles, ese potencial plantea dudas sobre vigilancia masiva y sobre el equilibrio entre seguridad pública y privacidad.

La polémica creció tras revelarse casos de uso indebido. En Florida, un agente fue acusado de consultar en cientos de ocasiones la matrícula de su exesposa. También se han reportado señalamientos contra policías en Georgia por realizar búsquedas relacionadas con familiares, amistades o personas conocidas. A esto se suman errores de lectura de placas que, en algunos casos, derivaron en la detención de conductores inocentes.
Nuevas medidas de Flock para 2027
La presión ciudadana ha comenzado a producir cambios. Desde el inicio de 2026, más de 50 agencias o jurisdicciones han cancelado, suspendido, rechazado contratos o desconectado cámaras vinculadas con Flock. En varias comunidades también han surgido iniciativas para ubicar estos dispositivos y hacer visible su presencia.

Ante las críticas, Flock anunció nuevas medidas que serán obligatorias para las agencias policiales a partir del 1 de enero. Entre ellas destaca una herramienta de auditoría destinada a detectar consultas inusuales y bloquear temporalmente a los usuarios mientras se revisa su actividad. Además, cada búsqueda deberá estar vinculada con un caso criminal específico.
La compañía también reducirá de 30 a siete días el periodo estándar de conservación de los registros, salvo cuando la información sea necesaria para una investigación activa. Aunque estas decisiones apuntan a una mayor transparencia, el debate seguirá abierto. La gran pregunta es cuánta vigilancia están dispuestos a aceptar los conductores a cambio de una mayor sensación de seguridad.
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