Por qué los capós altos causan cientos de muertes al año
Capós altos y frontales elevados aumentan el riesgo y la gravedad de los atropellos, lo que se traduce en cientos de muertes cada año en todo el mundo
Por qué los capós altos causan cientos de muertes al año. Crédito: Imagen generada por ChatGPT | Cortesía
La expansión de los SUV y las pick-up en Estados Unidos no solo ha cambiado el paisaje vial, también ha encendido una alarma en materia de seguridad peatonal. Un nuevo estudio del New York Times concluye que la altura creciente de los capós ha contribuido a aumentar la gravedad de los atropellos y, con ello, el número de muertes de peatones.
La conclusión es inquietante: los vehículos más altos protegen mejor a sus ocupantes en algunos tipos de choques, pero pueden ser más peligrosos para quienes caminan cerca de ellos. En un país donde cada vez más conductores eligen SUV y camionetas, el debate ya no es solo de estilo o practicidad, sino de seguridad pública.
Qué encontró la investigación
El estudio reunió información de varias fuentes, entre ellas bases de datos de choques de la NHTSA, registros de fatalidades, mediciones físicas de vehículos y datos de matriculación de S&P Global. Los investigadores se concentraron en colisiones de un solo vehículo y un solo peatón para aislar mejor el efecto de la altura del capó y del diseño frontal.

También se apoyaron en pruebas de choque complementarias para analizar qué ocurre en el momento del impacto. El resultado fue consistente: cuando el frontal del vehículo es más alto, el cuerpo del peatón recibe el golpe en una zona más vulnerable, lo que aumenta la probabilidad de lesiones fatales.
Por qué un capó alto puede ser más peligroso
La lógica del fenómeno es sencilla. En un auto más bajo, el peatón tiene más posibilidades de ser proyectado sobre el capó, donde parte de la energía puede disiparse. En cambio, en una pickup o SUV alta, el impacto suele ocurrir más arriba en el cuerpo, y la persona termina cayendo con violencia sobre el pavimento.
Ese cambio en la geometría del choque es crucial. No se trata solo del peso del vehículo, sino de la forma en que su parte frontal interactúa con el cuerpo humano. El estudio también advierte que los pilares más gruesos y los frontales más verticales reducen la visibilidad del conductor, lo que empeora aún más el panorama.
De acuerdo con el análisis, la tendencia hacia vehículos con capós más altos habría estado relacionada con unas 3,000 muertes entre 2016 y 2024. Los autores señalan además que la cifra probablemente es conservadora, porque no incluye todos los escenarios posibles, como estacionamientos o accesos privados.
El informe también estima que cada pulgada adicional en la altura del capó incrementa en 2.8% la probabilidad de muerte de un peatón. Aunque parezca un cambio pequeño, el efecto acumulado a escala nacional es considerable.
Modelos grandes, puntos ciegos más amplios
La investigación comparó pickups modernas como Chevrolet Silverado, Ford F-150, GMC Sierra y Toyota Tacoma con versiones más antiguas de esas mismas camionetas. En varios casos, los resultados mostraron un crecimiento claro de los puntos ciegos delanteros, lo que dificulta ver a una persona que cruza frente al vehículo.

En algunos modelos, la zona invisible para el conductor casi se duplicó. En otros, el aumento fue menor, pero suficiente para confirmar una tendencia preocupante: mientras crece el tamaño frontal de los vehículos, también crece el riesgo para peatones y ciclistas.
Una discusión que ya no se puede evitar
El estudio reabre una conversación incómoda para la industria automotriz estadounidense. Durante años, la prioridad fue proteger mejor a los ocupantes del vehículo, pero ahora cada vez más investigadores advierten que el costo de esa estrategia también se traslada a la calle.
En ciudades y suburbios donde conviven peatones, bicicletas y vehículos de gran tamaño, el diseño frontal importa tanto como la tecnología de asistencia o la potencia del motor. La seguridad vial ya no depende solo de frenos, airbags o cámaras, sino también de qué tan visible y “amigable” resulta un vehículo para el entorno que lo rodea.
Lo que deja este estudio
La conclusión más fuerte es clara: la altura del capó no es un detalle menor. Puede cambiar de forma directa la probabilidad de que un atropello termine en tragedia. Y en un mercado dominado por SUV y pickups, ese dato debería pesar tanto en la compra como en futuras regulaciones.
El crecimiento de estos vehículos responde a una demanda real de los consumidores, pero también plantea una pregunta urgente: ¿cómo equilibrar comodidad, posición de manejo y sensación de seguridad sin sacrificar la protección de los peatones? Ese desafío ya está sobre la mesa, y el estudio lo deja más claro que nunca
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