Cinco pistas populares donde los aficionados pueden correr en Estados Unidos

Descubre cinco de las mejores pistas de carreras de Estados Unidos para aficionados, desde Laguna Seca hasta Watkins Glen, y cómo vivir un track day

Pistas donde los pilotos amateur pueden vivir la pasión de conducir

Pista de Laguna Seca. Crédito: Imagen generada por Gemini | Cortesía

Para disfrutar de la velocidad en Estados Unidos no es necesario ser piloto profesional ni competir en una de las grandes categorías del automovilismo. El país cuenta con una enorme tradición de carreras de carretera y numerosos circuitos donde los aficionados pueden acercarse al mundo de la competición mediante track days, escuelas de conducción, eventos de clubes y jornadas de iniciación.

Algunos de estos escenarios son auténticos monumentos del automovilismo estadounidense. Otros fueron construidos pensando desde el principio en las necesidades del deporte moderno. Todos tienen el objetivo de ofrecer una experiencia muy diferente a conducir por una carretera convencional.

Pistas donde los pilotos amateur pueden vivir la pasión de conducir

Algunas pistas de carreras pueden quedar al borde del cierre en EEUU.
Pista de carreras Dover’s racetrack.
Crédito: Keith J Finks | Shutterstock

Estos circuitos cuentan historias que ayudan a entender cómo evolucionó el automovilismo en Estados Unidos. Durante décadas, muchas carreras se disputaron en carreteras públicas, calles o trazados improvisados. Con el tiempo, las necesidades de seguridad, organización y velocidad hicieron que las competencias migraran hacia instalaciones permanentes. A continuación, los circuitos más populares que ofrecen diferentes paquetes para poder conducir dentro de ellos.

1. WeatherTech Raceway Laguna Seca, California

WeatherTech Raceway Laguna Seca es una de las pistas legendarias.
WeatherTech Raceway Laguna Seca.
Crédito: Wirestock Creators | Shutterstock

La pista de Laguna Seca es uno de los monumentos al automovilismo más importantes, no solo del país, sino del mundo. Tiene una longitud de 2.238 millas (3,60 km) que destaca con muchas curvas y diferentes cambios de altura a lo largo del circuito. Además, tiene la famosa zona Corkscrew, formada por dos curvas lentas que vienen en bajada.

El circuito abrió en 1957 después de que las carreras de carretera de Pebble Beach fueran canceladas por motivos de seguridad. El nuevo trazado se construyó en los terrenos de lo que anteriormente había sido Fort Ord y permitió trasladar la competición desde las carreteras abiertas hasta una instalación diseñada específicamente para las carreras.

La pista también mantiene una enorme actividad relacionada con aficionados y clubes, además de sus grandes eventos profesionales. Aparte de las competencias oficiales como la NASCAR o la Indy, tiene acceso al público para conducirlo en diferentes días.

2. Circuit of The Americas (COTA), Texas 

Pistas donde los pilotos amateur pueden vivir la pasión de conducir
Circuit of The Americas (COTA), Texas.
Crédito: Circuitoftheamericas.com | Cortesía

El Circuito de las Américas en Texas es la pista más moderna e importante de los últimos años. Su construcción fue pensada para atraer a diferentes categorías del automovilismo, entre ellas la Fórmula 1 y la Moto GP.  Situado en las afueras de Austin, Texas, el complejo abrió en 2012 y tiene varios sectores para otras categorías. El circuito principal mide 3.41 millas (5,49 km) y combina sectores rápidos con curvas técnicas.

Los cambios de elevación y curvas rápidas son parte de su atracción.  Para disfrutar de él, simplemente se deben buscar los días en los que hay eventos de track days para poder conducir, ya sea con un vehículo propio o uno asignado. Para un principiante, sin embargo, la enorme longitud y la variedad del trazado hacen recomendable comenzar con una jornada instructiva antes de intentar buscar tiempos.

3. Lime Rock Park, Connecticut

Pistas donde los pilotos amateur pueden vivir la pasión de conducir
Lime Rock Park.
Crédito: LimeRockPark.com | Cortesía

En el noreste de Estados Unidos existe una pista que demuestra que un circuito no necesita ser gigantesco para convertirse en una escuela de conducción excepcional. Lime Rock Park abrió en 1957 y conserva prácticamente intacta la personalidad de su diseño original. El circuito se construyó sobre el terreno de una antigua cantera y mantiene su recorrido de 1.5 millas.

La pista es corta, pero su diseño hace que exija a cualquier tipo de conductor. En 2026, el circuito introdujo un programa denominado Intro to Racing, pensado específicamente para quienes están dando sus primeros pasos. El programa combina clases teóricas, vueltas guiadas, ejercicios de control del automóvil y sesiones de conducción controlada.

4. Watkins Glen International, Nueva York

Pistas donde los pilotos amateur pueden vivir la pasión de conducir
Watkins Glen International, Nueva York.
Crédito: WatkinsGlenInternational,.com | Cortesía

Watkins Glen quizá sea el mejor ejemplo de cómo las carreras estadounidenses pasaron de las carreteras públicas a los circuitos permanentes. Las primeras competencias en Watkins Glen comenzaron en 1948 utilizando un recorrido de aproximadamente 6.6 millas formado principalmente por carreteras públicas. La historia de aquel primer trazado terminó después de varios accidentes, lo que llevó a trasladar las carreras a una zona más alejada de la localidad.

Esta pista tiene una longitud de hasta 3.377 millas (5,44 km) y destaca por tener largas rectas y cambios de elevación en curvas. Durante meses tiene mucha actividad tanto profesional como en track days para aquellas personas que buscan vivir una experiencia de conducción única.

5. Road America, Wisconsin

Pistas donde los pilotos amateur pueden vivir la pasión de conducir
Road America, Wisconsin.
Crédito: RoadAmerica.com | Cortesía

Si hablamos de pistas históricas, está Road America. Fue fundado en 1955; se encuentra entre las ciudades de Milwaukee y Green Bay en Elkhart Lake, Wisconsin. Tiene un gran complejo con tantas pistas de tierra como el circuito principal. Posee una longitud de 4,048 millas y en él se corren varias categorías de automovilismo. Durante la semana está abierto con eventos de track days para aquellas personas que buscan dar una vuelta y comprobar sus habilidades.

Mención especial: Michelin Raceway Road Atlanta, Georgia

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Michelin Raceway Road Atlanta, Georgia.
Crédito: MichelinRacewayRoad.com | Cortesía

En el norte de Georgia se encuentra uno de los circuitos de carretera más particulares de Estados Unidos: Michelin Raceway Road Atlanta. La pista nació en 1970 sobre una extensa zona de terreno natural y fue diseñada para aprovechar los desniveles de las colinas de la región. Su recorrido tiene 2.54 millas y 12 curvas.

El calendario del circuito incluye actividades de clubes y diferentes organizaciones que utilizan la instalación para jornadas de conducción y competición. Eso convierte a la pista en una alternativa especialmente atractiva para conductores que ya poseen cierta experiencia y quieren dar un paso más.

Mención especial: Barber Motorsports Park, Alabama

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Barber Motorsports Park, Alabama.
Crédito: Barber Motorsports Museum | Cortesía

La pista de Barber Motorsports Park en Leeds, Alabama, es pequeña pero perfecta para disfrutar de vueltas a alta velocidad. Tiene un museo de los más importantes del automovilismo estadounidense con miles de motocicletas y autos expuestos con gran historia. Está abierto todas las semanas y es de fácil acceso para los que buscan dar una vuelta en un auto de alquiler o propio.

Lo más importante es entender que un track day no consiste simplemente en llevar el automóvil a una pista y acelerar al máximo. Los eventos tienen reglas específicas, requisitos de seguridad y diferentes niveles de experiencia. Algunas jornadas exigen casco homologado, inspección del vehículo, sesiones de instrucción o determinadas condiciones técnicas.

Por eso, para alguien que nunca ha participado en uno, la mejor estrategia no es perseguir inmediatamente el tiempo de vuelta. Es aprender a frenar correctamente, conocer las banderas, entender la trazada, controlar el automóvil y descubrir cómo cambia su comportamiento cuando se conduce en un entorno diseñado específicamente para ello.

Esa es, en definitiva, la gran ventaja de estos circuitos.

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