La luz roja que muchos ignoran: así empieza el sobrecalentamiento silencioso del motor
Conducir tras un sobrecalentamiento puede acelerar fallas costosas. Descubra por qué apagar el auto a tiempo puede ahorrarle miles de dólares.
Temperatura de motor del auto. Crédito: ERIK Miheyeu | Shutterstock
Muchos conductores, tanto con autos nuevos como más viejos, pueden sentir que el vehículo se sobrecalienta. Aunque no salga humo y el carro siga funcionando correctamente, si la aguja llega cerca del punto o la luz roja, puede ser un problema que en poco tiempo ocasionará daños al motor.
El llamado sobrecalentamiento silencioso es un mal bastante común en muchos autos, pero que la mayoría de las personas no presta atención. El indicador de temperatura sube peligrosamente, roza el rojo y luego baja, algo que muchos conductores piensan que ya el problema está resuelto, pero no es así. A continuación, en este artículo te mostraremos las consecuencias de esta falla.

El sobrecalentamiento silencioso ocasiona muchos daños al auto
Cuando ocurre un sobrecalentamiento, es fácil de detectar. Desde olor a quemado, ruido de burbujas del recipiente del refrigerante o humo saliendo del capó. Sin embargo, cuando ocurre esto, ya el daño probablemente sea grave, pero existe un problema que origina el sobrecalentamiento final, y este es el silencioso.
¿Por qué es silencioso? El sobrecalentamiento silencioso ocurre cuando la temperatura del motor sube más de lo normal, incluso llegando al punto máximo, pero no llega al extremo. Esto hace que en varias ocasiones los conductores no noten el problema o simplemente esperen a que la aguja baje un poco y sigan sin problemas. Este sobrecalentamiento es hasta más perjudicial que el sobrecalentamiento definitivo.
¿Por qué el sobrecalentamiento silencioso puede hacer más daño al auto?

El sobrecalentamiento silencioso no avisa si no estás pendiente de la aguja de la temperatura. Este sobrecalentamiento es el inicio del problema final, que es el definitivo, con daños graves al motor. Sin embargo, el modo silencioso es el que va dañando varias partes del motor y del sistema de encendido, refrigeración y combustión lentamente.
Cuando el auto constantemente está trabajando a temperaturas más altas de lo normal, puede deteriorar varios elementos. Lo que más sufre son las partes de plástico que hoy en día la mayoría de los autos tienen, tanto en piezas de trabajo como en embellecedores. Con el calor constante, estas partes pierden su resistencia, dejando que puedan quebrarse o hundirse.

El hábito realmente destructivo es tratar el sobrecalentamiento como un incidente aislado y no como una advertencia estructural. Muchos conductores solucionan la causa visible —una manguera rota o un ventilador que no encendía— y continúan conduciendo sin revisar el sistema completo. Pero cuando hay sobrecalentamiento constante, todas las partes de goma como sellos, tanques o depósitos de refrigeración o gasolina, cables eléctricos, entre otros, también se dañan.
Las bujías y sensores del auto también sufren. En ocasiones, algunos sensores pueden dañarse, por lo que pueden comenzar a generar fallas, entre ellas, una mala lectura del sensor de temperatura, lo que puede no alertar cuando hay un sobrecalentamiento fuerte. También un refrigerante con una constante temperatura elevada va perdiendo efectividad, lo que hace que no ayude a bajar la temperatura del auto.
Los motores actuales tienden a sufrir más de sobrecalentamiento

Los motores modernos están diseñados con tolerancias mucho más ajustadas que las de hace 20 o 30 años; son especialmente sensibles al calor excesivo. Las piezas de plástico y goma se ablandan primero; luego, cuando el motor se enfría, se endurecen y se vuelven quebradizas. Ese deterioro no siempre provoca una fuga inmediata. A veces, semanas o meses después, aparece una pérdida lenta de refrigerante o una falla en la junta.
En vehículos más antiguos, la aguja de temperatura subía progresivamente y ofrecía una advertencia clara. Hoy, muchos autos vendidos en Estados Unidos —desde sedanes compactos hasta SUV turboalimentados— muestran indicadores “amortiguados” o simplemente una luz roja que se enciende cuando el motor ya ha superado el límite seguro.
Cómo evitar el sobrecalentamiento silencioso

Si tienes un auto que sube la temperatura más de lo normal, hay que evaluar y revisar cada componente. Puede haber algún elemento o sensor que no esté trabajando correctamente, lo que hace que al motor le cueste disipar más calor. Lo recomendable es que, si está usando el auto en lugares con mucha temperatura y con un fuerte tráfico, lo más recomendable es parar el auto unos minutos para que se regularice un poco la temperatura.
Los expertos recomiendan que tras un episodio de sobrecalentamiento se realice:
- Prueba de presión del sistema de refrigeración.
- Inspección del radiador y del depósito en busca de microgrietas.
- Revisión de mangueras y conexiones.
- Cambio completo del refrigerante.
- Sustitución preventiva de componentes plásticos debilitados.
- Revisión de sensores (puede pasar un escáner).
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