Suscripciones en autos: el costo extra de la calefacción

Comprar un auto ya no garantiza acceder a todas sus funciones. Los fabricantes cobran suscripciones mensuales por opciones instaladas de fábrica

App de BMW en smartphone mostrando suscripción de calefacción de asientos por $18 mensuales desde el interior del vehículo

Ante la presión pública, BMW retiró la suscripción de asientos calefactables. Crédito: Imagen generada por ChatGPT | Cortesía

La industria automotriz está atravesando una transformación profunda que no solo incluye el cambio hacia los vehículos eléctricos, sino también una nueva forma de cobrarle a los usuarios. Durante décadas, comprar un automóvil en Estados Unidos implicaba elegir un nivel de equipamiento y pagar de forma definitiva por los extras, como asientos de cuero, sistemas de sonido premium o climatización avanzada.

Sin embargo, la llegada del software conectado ha introducido una tendencia polémica que tiene a muchos conductores indignados: los autos por suscripción.

De dueños a suscriptores: el cambio de modelo

La idea detrás de este modelo de negocio es fabricar todos los vehículos con el hardware físico preinstalado en la línea de montaje, simplificando así la producción y reduciendo costos de fábrica. El problema surge en cómo se comercializan estas funciones.

En lugar de estar activas desde el momento en que el conductor saca el auto de la agencia, el software del vehículo bloquea ciertas características. Para habilitarlas, las marcas piden al usuario que pague una tarifa de activación o una suscripción mensual, a pesar de que el usuario ya cargó físicamente con el peso de ese equipo.

tipos de servicios de suscripción
Algunos fabricantes cobran el servicio de asientos climatizados por servicio de suscripción.
Crédito: Mikhail Gnatkovskiy | Shutterstock

Este esquema ganó notoriedad internacional cuando BMW intentó cobrar 18 dólares mensuales por calentar los asientos y tarifas adicionales por características como los volantes calefactables en mercados fuera de Estados Unidos. La reacción del público fue inmediata y feroz.

Los foros automotrices, las redes sociales y los medios especializados se llenaron de críticas ante la idea de alquilar un hardware que ya forma parte de un vehículo que costó decenas de miles de dólares. La presión fue tan fuerte que, finalmente, el fabricante alemán tuvo que retirar esta suscripción, admitiendo que la medida había molestado severamente a sus clientes.

El futuro de las suscripciones en Estados Unidos

Aunque BMW descartó los asientos calefaccionados bajo demanda, la moda de los micropagos está lejos de desaparecer. Ahora la industria está trazando una línea más clara entre lo que considera “hardware” y lo que define como “servicios digitales”.

Funciones basadas puramente en software, como la asistencia de conducción autónoma, la conectividad avanzada, la navegación en tiempo real o el estacionamiento asistido de forma remota, se están consolidando rápidamente como características de pago mensual o anual en casi todas las marcas premium y generalistas del mercado.

Para los conductores en Estados Unidos, esto plantea un nuevo desafío al momento de visitar los concesionarios. El precio de etiqueta o MSRP ya no refleja el costo real de operar el vehículo con todas sus capacidades. Comprar un auto nuevo ahora requiere preguntar específicamente qué funciones son tuyas para siempre y cuáles exigirán pasar la tarjeta de crédito todos los meses.

¿Vale la pena el pago bajo demanda?

Los defensores de este sistema argumentan que las funciones bajo demanda brindan flexibilidad. Un conductor que vive en Florida, por ejemplo, podría no necesitar jamás calentar su asiento, pero si se muda a un estado del norte, podría activar la función solo durante los meses de invierno. Además, los segundos o terceros propietarios de un auto usado podrían habilitar opciones que el comprador original decidió no pagar.

Pantalla BMW con suscripción mensual para activar calefacción de asientos del conductor por $18 al mes
Los fabricantes instalan el hardware completo en fábrica, pero bloquean ciertas funciones por software.
Crédito: Imagen generada por ChatGPT | Cortesía

Sin embargo, para el comprador tradicional, la sensación de propiedad se diluye. Pagar constantemente por el acceso a funciones que ya están instaladas físicamente se percibe como una táctica avariciosa de la industria. Mientras las marcas continúan buscando nuevas fuentes de ingresos recurrentes, los conductores deberán adaptarse a una realidad innegable: comprar el auto es solo el principio; mantener encendidas todas sus funciones requerirá una tarifa mensual.

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