Adiós al E-ZPass: tu carro pagará peajes automáticamente muy pronto
Descubre cómo el estándar SAE J3217 y C-V2X permiten pagos automáticos de peajes en autos, eliminando tags RFID como E-ZPass para mayor seguridad.
Funcionalidad práctica: Sin dispositivos extras; el auto confirma cobros en su pantalla vía antena integrada. Crédito: Shutterstock
Durante años, los sistemas como E‑ZPass y otros peajes electrónicos con tags RFID fueron sinónimo de modernidad en las autopistas de Estados Unidos y otros países. Sin embargo, su tecnología ya muestra límites en cobertura, confiabilidad y seguridad, abriendo paso a una nueva generación de cobro automático integrada directamente en el vehículo.
Gracias a la comunicación C‑V2X y al estándar SAE J3217, tu próximo carro podrá pagar peajes, estacionamientos y otros servicios de manera automática, sin necesidad de dispositivos adicionales en el parabrisas.
De los RFID al C‑V2X: qué cambiará en los peajes
El sistema actual de peajes electrónicos se basa en tecnología RFID: un pequeño dispositivo emite una identificación fija que es leída por el pórtico de cobro, sin confirmación ni diálogo entre ambas partes.
Si el tag está mal colocado, el vehículo circula a alta velocidad o el parabrisas está calefactado, el sistema puede fallar y recurrir a la lectura de la placa, lo que complica la facturación y aumenta los errores. Además, estos tags no son difíciles de clonar, lo que abre la puerta a fraudes y disputas de cobro que terminan afectando la experiencia del conductor.

Frente a este panorama, la industria automotriz está apostando por la comunicación C‑V2X (cellular vehicle‑to‑everything), una tecnología que permite que el auto se comunique directamente con la infraestructura vial, otros vehículos y la nube mediante protocolos celulares de última generación. Sobre esta base se construye la nueva forma de pago de peajes, mucho más confiable, segura y con potencial para convertirse en un estándar global.
Cómo funcionará que tu carro pague solo
El estándar SAE J3217 define cómo los mismos módems celulares que hoy se usan para la telemática, el WiFi a bordo y los servicios conectados también actuarán como transpondedores para el cobro electrónico de peajes. La clave es el llamado “PC5 sidelink”, un canal directo que opera en la banda ITS de 5,9 GHz y permite que el vehículo se comunique con las unidades de carretera sin pasar por una torre celular. Esta comunicación directa es ideal para túneles, zonas con mala señal y situaciones en las que se necesita una respuesta inmediata entre el auto y la infraestructura.
En la práctica, el sistema estará totalmente integrado al vehículo: la comunicación se realizará a través de la antena tipo “aleta de tiburón” o una antena en el parabrisas, y las transacciones se confirmarán en la pantalla del sistema de infoentretenimiento. Ya no habrá que pegar un plástico en el vidrio, preocuparse por si el dispositivo se despegó o si el lector del peaje lo detectó; el conductor solo verá la notificación del cobro y podrá revisar su historial de pagos desde la interfaz del vehículo.
Sin plan de datos y con más privacidad
Una de las ventajas más llamativas es que tu auto no necesitará un contrato de telefonía móvil para pagar peajes. El intercambio principal de datos con la infraestructura se hace por el canal PC5, que es un enlace directo entre el vehículo y el equipo de carretera, utilizando una porción específica del espectro LTE para esta función. Solo de manera ocasional el sistema recurrirá a las redes 4G o 5G tradicionales para descargar actualizaciones y certificados de seguridad, de forma similar a cómo un teléfono sin SIM puede hacer una llamada de emergencia.

En materia de privacidad, el sistema se diseñó para evitar que se pueda rastrear fácilmente al conductor. En lugar de transmitir un identificador permanente, el vehículo usa certificados seudónimos que no incluyen nombre, dirección ni número VIN, y que se van rotando con frecuencia. Estos certificados se almacenan en un módulo de seguridad de hardware a prueba de manipulaciones y pueden revocarse de forma remota si se detecta un comportamiento anómalo, bloqueando así equipos comprometidos.
Cuánto costará y cuándo lo verás en las carreteras
Según proveedores involucrados en el desarrollo, el hardware necesario dentro del auto añadirá un costo incremental bajo, del orden de “decenas de dólares” y no de cientos. Esto, sumado a los beneficios en seguridad y conectividad que ofrece C‑V2X más allá del pago de peajes, hace probable que muchos fabricantes incluyan esta tecnología de serie en sus nuevos modelos en los próximos años.
Lo que sí parece poco viable es actualizar por software los vehículos actuales con módem celular; la nueva solución requiere componentes físicos específicos que no están presentes en la mayoría de autos ya vendidos.
La inversión más fuerte estará del lado de las autopistas, que deberán instalar nuevas unidades de comunicación en los pórticos y tramos de cobro. Sin embargo, la mayor confiabilidad y seguridad del sistema debería reducir los costos de recaudación y fraudes, incentivando a las concesionarias a dar el salto. De hecho, proyectos como la incorporación de C‑V2X en la autopista Triangle Expressway (NC‑540) en Carolina del Norte ya están en marcha, y todo apunta a que durante un tiempo convivirán tanto los tags RFID tradicionales como los nuevos sistemas integrados al vehículo.
¿Y los autos viejos? Opciones de aftermarket
Para los vehículos que no salgan de fábrica con esta tecnología, algunos proveedores ya exploran soluciones aftermarket orientadas principalmente a flotas. Empresas como Commsignia y Denso ofrecen unidades a bordo y equipos de carretera diseñados para incorporar C‑V2X a camiones y vehículos comerciales.
Para los usuarios particulares, una de las ideas más prometedoras es integrar esta funcionalidad en espejos retrovisores inteligentes, aprovechando su ubicación para lograr una buena línea de visión para la antena y una pantalla integrada para mostrar los mensajes de peaje y alerta.
Aunque todavía faltan pasos para que tu carro se olvide por completo del E‑ZPass y sistemas similares, la dirección es clara: peajes más conectados, pagos invisibles para el conductor y un ecosistema vial donde la comunicación entre auto e infraestructura será tan importante como el motor o los frenos.
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