La icónica pick-up de Bad Bunny en el Super Bowl
La icónica pick‑up Ford F‑250 de 1968 de Bad Bunny en el Super Bowl LX, un símbolo de raíces, trabajo y cultura latina en el mundo de los autos clásicos.
Bad Bunny en el show de medio tiempo del Super Bowl LX. Crédito: VastLand | Cortesía
La actuación de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl LX no solo cautivó por su ritmo y energía latina, sino también por un protagonista inesperado: una pick-up Ford clásica que robó miradas en el Levi’s Stadium. Este vehículo de época se convirtió en símbolo de raíces y resistencia, elevando el show a otro nivel.
Ford F-250 1968: el corazón del espectáculo
Durante el evento del 8 de febrero de 2026, Bad Bunny irrumpió en escena con una Ford F-250 de 1968, perteneciente a la quinta generación de la Serie F, conocida como “Bumpside” por sus molduras laterales prominentes. No se trató de una F-100 común en Latinoamérica, sino de un modelo de tres cuartos de tonelada con llantas de ocho pernos, ideal para soportar coreografías intensas sin inestabilidad.

La elección de esta pick-up blanca, en un tono asociado a la pureza en tradiciones caribeñas, permitió que el artista y sus bailarines dominaran el escenario desde su techo y caja, proyectando autoridad y solidez. Su parrilla reluciente y reflectores laterales, obligatorios desde 1968, confirmaron su autenticidad histórica, diferenciándola de modelos cercanos como el 1967 o 1969.
Simbolismo cultural de la pick-up en el show
Optar por esta máquina americana de los sesenta, en lugar de sus lujosos Bugatti o Rolls-Royce, fue un guiño magistral a la clase obrera. En Puerto Rico y Latinoamérica, estas Ford F-Series evocan el trabajo diario en campos, construcciones y fincas, convirtiéndolas en un puente entre el orgullo inmigrante y el público masivo.
El camión representó movilidad social: del esfuerzo cotidiano al estrellato global, redefiniendo un ícono conservador estadounidense con reguetón y mensajes en español como “Together, we are America”. Su minimalismo (sin modificaciones ruidosas ni excesos) centró la atención en su forma robusta, chasis elevado y cabina sencilla, perfecta como podio natural para el conejo malo.
Características técnicas de la pick-up que brilló en el Super Bowl
La Ford F-250 “Bumpside” destaca por su suspensión rígida, capacidad de carga superior y diseño funcional de 1967-1972, con cabina más amplia y opciones de motores V8 potentes. En el show, su altura y estabilidad evitaron balanceos durante saltos, mientras detalles como el número 64 en la vestimenta de Bad Bunny aludían a la era de los derechos civiles.

Producida en EE.UU. hasta 1972, y extendida en Brasil y Argentina hasta 1992 como “Punta de diamante”, esta generación priorizó durabilidad sobre lujo, con versiones como Custom o Ranger XLT. El blanco “Wimbledon” potenció su presencia bajo luces, simbolizando paz y flotas comerciales clásicas.
Un modelo que marcó tendencias
El show disparó búsquedas de pick-ups Ford de los 60 en sitios de usados, revitalizando el interés por restauraciones clásicas en una era de eléctricos. Coleccionistas valoran su acero genuino y mecánica simple, que arranca al primer intento, recordándonos la honestidad industrial frente a pantallas y autonomías limitadas.
Esta aparición posiciona a la F-250 de Bad Bunny como tendencia en autos vintage, fusionando cultura pop con herencia automotriz. Para fanáticos de pick-ups, confirma que un clásico bien restaurado conquista estadios y mercados por igual. En resumen, la pick-up no fue accesorio, sino coestrella que unificó culturas en el Super Bowl LX. Su legado inspira a restauradores y lovers de lo auténtico a celebrar vehículos que trascienden el tiempo.
Te puede interesar: