Bristol Cars desempolvó el Fighter para un renacimiento exclusivo
Bristol Cars busca volver a las tradiciones de fabricar autos exclusivos con una serie de Fighters ultralimitados que no salieron a la venta
Bristol Fighter. Crédito: Bristol Cars | Cortesía
Hay regresos de marcas de autos que comienzan con un nuevo logotipo, una presentación espectacular y un prototipo futurista. Bristol Cars ha elegido un camino completamente diferente. La marca británica, famosa por construir automóviles exclusivos con una filosofía más cercana a la ingeniería aeronáutica que a las tendencias de la industria, ha decidido regresar al lugar exacto donde quedó su historia.
El protagonista de este renacimiento es el Bristol Fighter, un superdeportivo de dos plazas que nació a comienzos de la década de 2000 y que terminó convirtiéndose en el último modelo de producción de la compañía antes de que Bristol dejara de fabricar automóviles en 2011. Ahora, más de una década después, uno de aquellos chasis originales ha sido terminado según las especificaciones previstas por la propia marca para lanzar una serie ultralimitada.
Bristol Cars trae de vuelta a la gloria al Fighter

El Bristol Fighter fue presentado en el Salón Privé del Palacio de Blenheim, Inglaterra, donde Bristol Cars busca demostrar que su regreso no consiste únicamente en recuperar un nombre histórico. El objetivo es volver a construir automóviles con cantidades reducidas, ingeniería particular y una enorme atención al detalle.

La particularidad de este proyecto es que Bristol Cars no tuvo que comenzar desde cero. El automóvil utiliza uno de los chasis originales del programa Fighter que permanecieron sin terminar después del cierre de las operaciones de fabricación de Bristol. De los cinco chasis que todavía forman parte de este programa, uno ya ha sido completado y otros cuatro están disponibles para clientes que quieran encargar su propio Fighter.
La construcción está siendo supervisada por Paul King, propietario y director de Bristol Cars, utilizando planos, especificaciones y componentes de ingeniería asociados con el proyecto original. Eso convierte al automóvil mostrado en Blenheim en algo mucho más interesante que una simple recreación moderna. Es, esencialmente, la continuación de un automóvil que quedó atrapado por la desaparición de su fabricante.
Poderoso y refinado motor V10

El Bristol Fighter tiene un poderoso motor V10 de 8.0 litros, derivado del utilizado por el Dodge Viper. Esto significa que tiene un alma de un gran deportivo americano, convertida en un lord inglés. La configuración original entregaba alrededor de 525 caballos de fuerza, mientras que una versión mejorada podía alcanzar 600 caballos de fuerza. Bristol también anunciaba una velocidad máxima de hasta 338 km/h, equivalente a aproximadamente 210 mph.
Diseño elegante y aerodinámico

En lugar de apostar por una carrocería extremadamente agresiva o por un diseño creado para llamar la atención en cada esquina, Bristol desarrolló una silueta larga y baja, con proporciones propias de un gran turismo y una clara influencia de la ingeniería aeronáutica. Las puertas del ala de gaviota eran probablemente el elemento visual más llamativo, pero incluso ellas tenían una función dentro del concepto general del vehículo.
Bristol Fighter estará disponible de forma ultralimitada

Bristol Cars confirmó que solo quedan cuatro unidades del chasis original. Se estima que existen alrededor de 15 Bristol Fighters originales. Por eso, los cuatro chasis restantes podrían convertirse en piezas especialmente codiciadas por coleccionistas. Bristol planea ofrecerlos durante los próximos meses para construir automóviles individuales bajo pedido. Cada unidad será fabricada artesanalmente en Gran Bretaña junto con un socio especializado en producción de nicho y pequeñas series.

Los compradores podrán además elegir entre volante a la derecha o a la izquierda, una decisión especialmente relevante para Bristol debido a su intención de llevar el modelo a mercados internacionales. El precio todavía no ha sido anunciado y estará disponible únicamente bajo petición.
80 años de una marca que nunca quiso ser convencional

En 2026 se cumplen 80 años del primer automóvil de Bristol, el Bristol 400, terminado en 1946 después de que la compañía evolucionara desde la Bristol Aeroplane Company hacia la fabricación de automóviles. Desde entonces, Bristol siguió una trayectoria bastante diferente a la de otros fabricantes británicos.
La influencia de la aeronáutica permaneció presente en su filosofía de diseño e ingeniería, mientras que sus automóviles se caracterizaron por una producción limitada, una orientación hacia los viajes de larga distancia y una personalidad muy difícil de confundir con la de cualquier otra marca.

Su carrocería alargada, las puertas de ala de gaviota y el gigantesco V10 lo transformaron en una especie de interpretación británica de un muscle car estadounidense mezclado con un gran turismo de alta velocidad.
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