Según el DMV, por qué no deberías enojarte en carretera

Experimentar enojo o irritación mientras conduces puede ser un síntoma de furia vial, un comportamiento claramente reconocible que es considerado un delito por sus consecuencias

conductor enojado

Además de ser un delito, conducir en estado de ira suele generar violencia y esta a su vez provoca situaciones realmente lamentables. Crédito: Shutterstock

Si has maldecido mientras conduces, si has acelerado más de una vez sin ningún motivo, si no has cedido el paso o te niegas a usar luces de cruce, seguramente estás conviertiendo la agresividad en uno de tus hábitos y esa agresividad, tarde o temprano, es causante de muchos episodios de furia vial, un comportamiento muy común y peligroso que se caracteriza por la presencia de violencia entre conductores. Daños a la propiedad privada, lesiones a otras personas e incluso confrontaciones físicas son algunos de los hechos derivados de este tipo de arrebato que muchas veces es incontrolable.

A menudo, la furia vial está asociada a situaciones lamentables o desagradables que terminan convirtiéndose en la fuente de la molestia de los involucrados. Despidos, discusiones en el trabajo, retrasos o confrontaciones familiares pueden ser los detonantes. Según el Departamento de Vehículos Motorizados (DMV), todo el mundo es susceptible de experimentar enojo mientras conduce, pero las estadísticas aseguran que los hombres jóvenes y las personas con ciertas condiciones psicológicas son las más propensas. Por tales razones, el DMV también da una serie de recomendaciones dirigidas a las personas que han experimentado alguna situación desagradable y se disponen a conducir:

1. Estar muy consciente de las emociones y acciones en el camino.

2. Poner música relajante.

3. Estar consciente de que la carretera es un espacio compartido y de que las personas pueden cometer errores.

4. Mantener una buena distancia de otros conductores.

5. Abstenerse de provocar, hacer contacto visual prolongado o gestos ofensivos a otros conductores.

Si durante el camino fue imposible disipar las emociones y se ha incurrido en acciones que molestan a otro conductor, lo más recomendable es ofrecer una disculpa o mostrarse arrepentido. Mientras más puedas evitar la confrontación mejor, pero si se te hace imposible, lo recomendable es llamar a la policía. En caso contrario, si eres perseguido o molestado por un conductor agresivo, entonces debes tratar de mantener el control y de alejarte en calma.

La furia vial es un delito y se asocia muchas veces a otros delitos como la conducción imprudente, los hábitos de conducción distraída, el exceso de velocidad o la conducción bajo influencia de drogas o alcohol. Si eres detenido por estar involucrado en un episodio violento en la carretera puedes enfrentarte a acciones legales o prisión dependiendo de las circunstancias. Muchas de estas situaciones pueden terminar en graves daños físicos, daños a tu vehículo o muerte de alguno de los participantes.

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