Por qué hubo tan pocos comerciales de autos en el Super Bowl LX
Solo Toyota y Volkswagen publicitaron autos en el Super Bowl LX 2026, afrontando costos de más de 7 millones de dólares por spot.
Campaña 'Se buscan conductores' de Volkswagen para el Super Bowl LX. Crédito: Volkswagen | Cortesía
Por primera vez en muchos años, el Super Bowl LX dejó la sensación de que el mundo del motor pasó a la banca. Aunque el partido mantuvo la audiencia millonaria de siempre, las pantallas se llenaron más de tecnología y servicios que de vehículos rugiendo en cámara lenta.
El precio millonario de anunciar autos en el Super Bowl LX
El principal motivo de la caída en la presencia de comerciales de autos en el Super Bowl LX fue el costo casi prohibitivo de cada spot. Para esta edición de 2026, se pagaron alrededor de 233.000 dólares por cada segundo al aire. Traducido al formato estándar de 30 segundos, cada anuncio rondó los 7 millones de dólares, sin contar producción ni campañas paralelas.
Este nivel de inversión convirtió al Super Bowl en un escaparate solo apto para marcas con una estrategia muy afinada y un presupuesto dispuesto a asumir un riesgo enorme. En el caso de las automotrices, muchos departamentos de marketing comenzaron a preguntarse si tenía sentido apostarlo todo a un único impacto televisivo, por más masivo que fuera.
El medio tiempo: el segmento más caro y selectivo
Si el partido es caro, el show del medio tiempo es directamente un club exclusivo. El bloque publicitario que rodea la presentación musical se consolidó como el espacio más costoso de toda la jornada, con tarifas aún más altas que el resto de los cortes. Asociar la imagen de una marca de autos al espectáculo del medio tiempo requería pagar una prima adicional que disparaba todavía más la inversión total.

Ante este escenario, muchas firmas optaron por retirarse y destinar esos millones a campañas digitales, activaciones segmentadas o colaboraciones con creadores de contenido. El resultado fue un Super Bowl con menos autos en pantalla, pero con un gasto publicitario global igual o más estratégico para las marcas que decidieron quedarse fuera.
Solo Toyota y Volkswagen se animaron al reto
La reducción de presupuestos se reflejó en un dato contundente: solo Toyota y Volkswagen representaron al sector automotriz en el Super Bowl LX. Lejos de la saturación de otros años, en 2026 las “calles” publicitarias estuvieron casi vacías para los fabricantes de autos.
Toyota apostó por un enfoque emocional, conectando la movilidad con historias de vida y experiencias personales, más que con fichas técnicas y cifras de desempeño. Volkswagen, en cambio, se apoyó en la nostalgia y la longevidad de sus modelos emblemáticos, combinando recuerdos con tecnología moderna para reforzar la confianza en la marca. La ausencia de las tradicionales marcas de Detroit y de los fabricantes de lujo europeos hizo que estos dos anuncios fueran aún más visibles y memorables.
Menos volumen, más exclusividad y ROI
La categoría automotriz ocupó menos de tres minutos de tiempo comercial total durante la transmisión, un contraste fuerte con el protagonismo histórico del sector en el gran juego. Esta menor presencia no es necesariamente una mala noticia: para los que se anunciaron, significó menos ruido y más claridad para su mensaje.
El cambio responde a una lógica de eficiencia financiera y medición de retorno de inversión. Hoy, los consumidores buscan interacciones más profundas, multicanal y menos efímeras que un solo anuncio de 30 segundos ante 100 millones de personas. En este contexto, el Super Bowl deja de ser el “paso obligatorio” para cualquier fabricante y pasa a ser una jugada puntual para quienes pueden justificar hasta el último dólar de la pauta.
Qué sigue en próximos Super Bowls
Todo apunta a que esta tendencia puede acentuarse en el Super Bowl LXI. Si el costo por segundo sigue subiendo, incluso las empresas más sólidas podrían replantearse su presencia televisiva en el evento. El gran juego corre el riesgo de transformarse en una pasarela dominada por marcas de consumo rápido y servicios digitales, con los autos convertidos en una pieza de colección dentro de la historia de la publicidad del Super Bowl.

Los comerciales de autos del Super Bowl LX marcaron un antes y un después en la relación entre deporte, marketing y movilidad. Quienes esperaban el clásico desfile de camionetas, sedanes y deportivos se quedaron con las ganas, pero ganaron una lección clara: en 2026, la verdadera “potencia” ya no se mide solo en caballos de fuerza, sino en la capacidad de justificar cada dólar de publicidad frente a una audiencia que cambia de canal con un clic y comenta todo desde el teléfono.
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